La conmemoración de la matanza del Jueves de Corpus, conocida como “El Halconazo”, rememora uno de los episodios más violentos y documentados de represión política en la historia reciente de México. El 10 de junio de 1971, una manifestación estudiantil fue atacada por un grupo paramilitar identificado como “Los Halcones”, dejando un saldo de al menos 120 personas fallecidas, decenas de heridos y múltiples violaciones a derechos humanos. A más de medio siglo, los responsables no han enfrentado consecuencias judiciales.
La movilización fue convocada por estudiantes de la UNAM y del IPN en solidaridad con sus pares de la Universidad de Nuevo León, quienes se oponían a reformas que atentaban contra la autonomía universitaria y reducían el presupuesto educativo. Aunque días antes de la protesta se derogaron las reformas impugnadas, una parte del movimiento decidió mantener la marcha con el objetivo de denunciar el autoritarismo y visibilizar sus demandas.
El punto de reunión fue el Casco de Santo Tomás. Desde ahí, la marcha avanzó por la Calzada México-Tacuba. A la altura de la estación Normal del Metro, el contingente fue emboscado por “Los Halcones”, grupo conformado por militares activos y jóvenes reclutados en zonas marginadas, entrenados con apoyo de instancias gubernamentales. Dispararon armas de alto calibre contra los asistentes, mientras cuerpos policiacos y militares observaban sin intervenir.
De acuerdo con testimonios e informes oficiales, el ataque fue sistemático. Las agresiones continuaron incluso después de disuelta la concentración, incluyendo persecuciones en hospitales, domicilios y zonas aledañas. La acción no sólo interrumpió la marcha, sino que se dirigió a desarticular el movimiento estudiantil.
En respuesta, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió en 2001 la Recomendación 26/2001, solicitando una investigación judicial. Esto derivó en la creación de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP). Cuatro años más tarde, la fiscalía se declaró sin avances sustanciales y sin elementos suficientes para judicializar los casos. El informe elaborado no fue publicado oficialmente ni entregado a la sociedad mexicana.
El Halconazo forma parte de los episodios que, junto con la masacre de Tlatelolco en 1968 y otros casos de represión, integran el periodo conocido como «Guerra Sucia». Durante ese tiempo, el Estado mexicano recurrió a mecanismos de control violento, desapariciones forzadas, asesinatos selectivos y represión sistemática contra expresiones de protesta social, particularmente las encabezadas por estudiantes.
A 54 años del Halconazo, el acceso a la verdad histórica sigue incompleto y los intentos de impartir justicia permanecen estancados. Las víctimas, sus familias y organizaciones defensoras de derechos humanos mantienen vigente la exigencia de justicia, verdad y reparación integral.

