Una investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), realizada por la periodista Verónica Ayala, documentó que el gobierno de Claudia Sheinbaum completó en enero de 2026 el envío de 7.1 millones de libros de texto a Cuba, operación financiada con recursos públicos por un monto superior a 189 millones de pesos.
De acuerdo con la información obtenida por MCCI, el último cargamento —cercano a 3 millones de ejemplares— salió de la aduana de Veracruz el 7 de enero de 2026, dirigido a Editorial Pueblo y Educación, entidad estatal cubana encargada de la producción de materiales escolares. El registro aduanal reportó 2 millones 992 mil 84 piezas, con un valor total superior a 3.8 millones de dólares.
El envío completó el contrato firmado en agosto de 2025 por la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg), que encomendó a Impresora y Encuadernadora Progreso (IEPSA) la impresión de los 7.1 millones de libros. MCCI señaló que, a diferencia de los convenios firmados durante el sexenio de López Obrador, en esta ocasión se omitió explícitamente que los materiales serían destinados a Cuba, pese a que las claves y referencias internas de los textos correspondían al programa de actualización educativa de la isla.
La investigación también confirmó que en noviembre de 2025 se enviaron dos cargamentos previos con poco más de 4.1 millones de ejemplares, equivalentes al 58 por ciento del total contratado.
MCCI recordó que durante la administración de López Obrador se financiaron cerca de 15 millones de libros para el sistema educativo cubano, con un gasto superior a 387 millones de pesos. En conjunto, los gobiernos de la llamada 4T han destinado más de 576.8 millones de pesos para producir cerca de 22 millones de libros de texto enviados a Cuba.
El contenido de estos materiales ha sido cuestionado por el Observatorio de Libertad Académica (OLA), que señaló una carga ideológica orientada al adoctrinamiento político y referencias críticas hacia Estados Unidos y su entonces presidente Donald Trump.
La investigación de MCCI subraya que el gobierno mexicano mantuvo la producción de libros para Cuba, aun cuando el destino de los materiales no fue transparentado en el contrato más reciente, lo que abre nuevas líneas de revisión sobre el uso de recursos públicos y la naturaleza de los acuerdos educativos entre ambos países.

