La economía mexicana inició 2026 con una contracción de 0.8% trimestral del Producto Interno Bruto (PIB) en el primer trimestre, de acuerdo con el análisis elaborado por Saidé Aránzazu Salazar, economista principal para México de BBVA Research. El reporte, basado en la estimación oportuna del INEGI, señala que la actividad industrial cayó 1.1% trimestral, mientras que el sector terciario disminuyó 0.6% en el mismo periodo, en un contexto de menor dinamismo manufacturero y de servicios.
El documento destaca que “el PIB se contrajo 0.8% TaT en 1T26, en línea con lo previsto (BBVA -0.8%, consenso -0.6%)” y atribuye la debilidad a un entorno de “elevada incertidumbre y presiones persistentes sobre los precios de los energéticos”. La producción manufacturera acumula una caída de 1.9% a febrero, en línea con la desaceleración de la demanda externa, mientras que en servicios se registran descensos en segmentos como turismo y servicios a empresas, con retrocesos acumulados en hoteles y restaurantes de -2.3% y en servicios profesionales de -5.5%.
En el frente de la demanda interna, el informe subraya un deterioro al inicio de año: la inversión fija bruta cayó 1.1% mensual en enero (-2.2% anual) y el consumo privado se contrajo 1.6% mensual, aunque aún crece 2.7% anual. La debilidad en la inversión se asocia al menor dinamismo externo y a un entorno de incertidumbre que ha llevado a las empresas a posponer decisiones de gasto de capital bajo una lógica de “wait-and-see”, afectando sobre todo a maquinaria y equipo, que registra una caída de 8.0% anual.
En consumo, el análisis describe una moderación generalizada: el gasto en bienes nacionales se encuentra estancado, los servicios avanzan de forma limitada y los bienes importados muestran una desaceleración marcada frente al cierre de 2025. Este patrón refleja, según el reporte, presiones sobre el poder adquisitivo por mayores precios de energéticos, normalización del gasto y menor tracción de la demanda interna.
Hacia adelante, BBVA Research anticipa que la actividad manufacturera prolongará su ralentización, en línea con el menor dinamismo del consumo en Estados Unidos y un entorno que sigue limitando la inversión. En contraste, el comercio y los servicios podrían recibir un impulso transitorio en el segundo trimestre por el mayor gasto asociado a la Copa del Mundo, aunque el propio informe advierte que “este impulso sería insuficiente para revertir la contracción observada a inicios de año, lo que introduce un sesgo a la baja en nuestra previsión de crecimiento para 2026 (BBVA: 1.8%)”.
El análisis concluye que el efecto esperado de la Copa del Mundo será acotado y no compensará la caída inicial, por lo que se “consolida un sesgo a la baja sobre nuestra previsión de crecimiento para 2026”, en un escenario donde la industria y los servicios muestran señales de enfriamiento y la inversión y el consumo moderan su ritmo respecto al dinamismo observado a finales de 2025.

