La Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación presentó el Festival Internacional de Cine Espiritual 2026, un proyecto que la Iglesia en México coloca como herramienta de encuentro, diálogo y reconstrucción del tejido social en un país marcado por polarización y violencia. Durante la rueda de prensa, obispos, sacerdotes y el actor Eric del Castillo delinearon el sentido del festival y su alcance nacional.
Monseñor Héctor Mario Pérez Villarreal afirmó que el cine no es solo entretenimiento, sino un espacio donde se expresan historias capaces de “provocar el diálogo y el encuentro” en un contexto donde el tejido comunitario “se ha ido desgajando y debilitando”. Señaló que las narrativas seleccionadas buscan interpelar al espectador y abrir preguntas sobre la vida, la dignidad humana y la convivencia social.
Monseñor Héctor López Alvarado, presidente de CEPCOM, subrayó que la Iglesia debe dialogar con la cultura en los lenguajes que hoy habita la sociedad. Aseguró que el festival no es un ciclo de cine religioso, sino una selección de películas que abordan “las grandes preguntas del ser humano”, como el sentido de la vida, la justicia, la familia y la esperanza. Añadió que el objetivo es generar conversación y que el cine funcione como punto de encuentro en un país donde “predomina la polarización y el aislamiento”.
El festival se realizará del 30 de abril al 20 de mayo en 30 sedes distribuidas en 19 estados, con la participación de 28 diócesis y ocho circuitos de cine. La coordinación nacional explicó que el proyecto opera como una red que articula salas comerciales, espacios culturales y parroquias, con cineforos y actividades comunitarias posteriores a las proyecciones.
El padre Juan Javier Padilla definió el festival como “una semilla con potencial de crecimiento y transformación”, orientada a reconstruir vínculos sociales mediante el diálogo. El padre Joel Asensio detalló la selección oficial, organizada en cuatro bloques temáticos: sacrificio y verdad histórica, silencio y vida cotidiana, familia y dignidad humana. Destacó títulos como Nacimiento, Vencer o Morir, Libres, Los Domingos y obras premiadas en festivales internacionales, subrayando que el cine puede funcionar como parábola contemporánea capaz de transmitir valores sin necesidad de ser explícitamente religioso.
El actor Eric del Castillo, padrino del festival, llamó a valorar un cine que recupere el espíritu humano y afirmó que la industria mexicana necesita abrir más espacios para historias que inviten a la reflexión. “El espíritu tiene mucho que decir y mucho que respetar”, expresó al reconocer la iniciativa como necesaria para el cine nacional.
Durante la sesión de preguntas, los organizadores insistieron en que el festival busca contrarrestar los efectos de contenidos audiovisuales que normalizan la violencia y deshumanizan las relaciones sociales. Señalaron que el acompañamiento y la reflexión son esenciales para evitar que los productos comunicativos se conviertan en detonantes de conductas dañinas.
El festival incluirá también un homenaje a Eric del Castillo en Chapala, Jalisco, del 13 al 15 de mayo, donde comunidades locales ya preparan actividades en torno a su trayectoria.
La Iglesia mexicana apuesta a que el cine, como espacio social y cultural, pueda convertirse en un instrumento para fortalecer la convivencia, promover la escucha y abrir caminos de encuentro en un país que enfrenta desafíos profundos en materia de cohesión social.

