Monseñor José Armando Álvarez Cano centró su intervención en tres ejes durante la toma de protesta del nuevo rector del instituto, al subrayar que la Iglesia “ha constituido siempre un pilar básico en la educación de los jóvenes” y que su colaboración histórica se sostiene en una formación con valores y de manera integral, propia de un instituto de inspiración cristiana que, afirmó, mantiene viva una misión educativa que trasciende generaciones. Señaló que la educación no puede reducirse a contenidos académicos, sino que debe responder a las exigencias de un cambio de época que redefine la relación entre jóvenes, instituciones y sociedad, y que exige una formación capaz de sostener procesos personales y comunitarios.
En un segundo eje, el arzobispo destacó que “la escuela será siempre un aliado y una base para acompañar a los padres de familia”, al advertir que la labor educativa ya no se limita a los estudiantes, sino que implica sostener a quienes educan en un contexto social que presiona a los hogares y modifica los procesos de formación. Subrayó que educar hoy significa acompañar a las familias en una tarea que calificó como delicada y decisiva para el rumbo de la sociedad, y que la Iglesia busca fortalecer ese vínculo desde su presencia institucional.
El tercer eje de su mensaje se concentró en la advertencia de una “crisis de humanidad” que, según dijo, marca al mundo actual con signos de desorientación y ruptura. Frente a ese escenario, afirmó que la educación es “una de esas pequeñas luces en los túneles de oscuridad del mundo actual” y que solo a través de ella será posible superar las dificultades que enfrenta la sociedad. Llamó a convertir la educación en fuente de paz y motor de armonía social.
En su mensaje, destacó la responsabilidad que asume el nuevo rector, el presbítero Francisco Armando Gómez Ruiz, a quien definió por su entusiasmo, formación y solidez personal. Aseguró que su liderazgo permitirá integrar y fortalecer el proyecto educativo del instituto, especialmente en su vínculo con Michoacán y con la misión eclesial.
El acto concluyó con el llamado a reconocer públicamente el inicio de esta nueva etapa institucional, subrayando que cada relevo directivo implica un rumbo distinto y una aportación propia. Para Álvarez Cano, este cambio se inscribe en un momento en el que la educación se vuelve decisiva para enfrentar los desafíos sociales que, según dijo, marcan el presente con signos de desorientación y ruptura.

