Durante su visita a la Pontificia Academia Eclesiástica por el 325 aniversario de su fundación, el Papa León XIV delineó una visión directa sobre el papel del sacerdote diplomático de la Santa Sede, al que describió como “mensajero del anuncio de paz” y responsable de defender a la familia humana, no solo a la comunidad católica. Su mensaje colocó en el centro la tutela de la dignidad humana y la necesidad de que la diplomacia pontificia actúe como puente en un escenario global marcado por tensiones.
El Pontífice pidió a los futuros representantes de la Santa Sede evitar la confrontación y optar por la defensa de los derechos humanos mediante cooperación internacional y diálogo. “En la defensa de los derechos humanos les recomiendo que sigan marcando el camino, no de la confrontación y la reivindicación, sino de la tutela de la dignidad de la persona”, afirmó, al subrayar que la libertad religiosa y el derecho a la vida deben ser ejes de su misión.
León XIV insistió en que el diplomático pontificio debe sostener un ejercicio permanente de conversión, basado en cercanía, escucha y diálogo, elementos que consideró indispensables para un ministerio que enfrenta escenarios donde las esperanzas de reconciliación parecen desvanecerse. Recordó que su labor exige ser “puentes” y “canales” para que la gracia pueda abrirse paso en la historia.
El Papa también advirtió sobre el peso de las palabras en la arena internacional, al señalar que deben “expresar de manera inequívoca realidades ciertas” para evitar malentendidos y favorecer un diálogo auténtico. Reiteró que el diplomático es, antes que funcionario, pastor, y que su misión implica llevar la verdad de Cristo a las naciones como signo de servicio.
En un mensaje dirigido a un mundo que “parece hacer de los conflictos la única forma de abordar las necesidades”, León XIV llamó a no ceder ante el desánimo. “Vuestro generoso ministerio será siempre un instrumento para promover y custodiar la dignidad de cada hombre y mujer”, afirmó, al destacar que la misión diplomática debe promover todas las formas de justicia que permitan reconocer y proteger la imagen de Dios en cada persona.
La visita, descrita por el presidente de la Academia, monseñor Salvatore Pennacchio, como un gesto de aliento, reunió a autoridades vaticanas y a los 37 alumnos de la institución, provenientes de 28 países. El encuentro reafirmó la visión del Papa sobre una diplomacia que, en medio de tensiones globales, debe sostenerse en la escucha, el equilibrio y la dedicación para convertirse en signo de esperanza.

