Como si se tratara de un examen de titulación, el senador Raúl Morón Orozco se presentó ante un grupo de catedráticos de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), convertidos en sinodales por convicción y compromiso. El encuentro, convocado por el Sindicato de Profesores de la Universidad Michoacana (SPUM), se transformó en una sesión de escrutinio profundo sobre el estado de la educación superior en Michoacán y en México.
Morón, presidente de la Comisión de Educación en el Senado, no llegó a dictar cátedra, sino a escuchar, debatir y responder. En un ambiente de respeto crítico, los profesores le plantearon preguntas que abarcaron desde la autonomía universitaria y la redistribución fiscal, hasta el papel de la educación en la transformación social. El senador, lejos de evadir, asumió el reto: “Yo no puedo decir allá lo que a mí se me ocurra. Tengo que tener el pulso de lo que acá piensan, de lo que sienten, de los problemas que enfrentan”.
Durante su intervención, Morón abordó la urgencia de una reforma fiscal que permita dotar de mayores recursos a las universidades públicas. Criticó la evasión fiscal de grandes capitales y denunció la corrupción como “un cáncer que tenemos en esta sociedad”. Propuso que los ingresos públicos se orienten hacia áreas sustantivas como la educación y la salud, y se comprometió a llevar estas inquietudes a la comparecencia del secretario de Educación el próximo 13 de octubre en el Senado.
El senador también reflexionó sobre el papel de la educación como motor de transformación colectiva: “La educación no puede ponernos a competir a unos con otros. Vivimos en una familia que se llama humanidad primero, y tenemos que preocuparnos por el destino de toda la humanidad”. Citó a Rogelio, uno de los asistentes, para respaldar la idea de que la educación debe jugar otro rol, más allá del individualismo y la lógica de mercado.
En un momento de introspección histórica, Morón recordó que “Hitler era inteligente”, al igual que Mussolini, Franco y Victoriano Huerta, pero que su inteligencia fue desviada del beneficio colectivo. Con ello, subrayó que la educación debe formar ciudadanos críticos, éticos y comprometidos con el bienestar común.
Los profesores, atentos y exigentes, no emitieron una calificación final. Esa llegará en 2027, cuando Morón aspire nuevamente a representar a Michoacán. Pero lo que sí quedó claro es que el senador fue examinado con rigor académico y político, y que su desempeño será recordado como un ejercicio de rendición de cuentas ante quienes forman las conciencias del estado.
La educación, como él mismo lo dijo, “debe ser el alma de los países”. Y en esta crónica, fue también el alma del diálogo.

