El Senado de la República abrió un expediente sensible al recibir tres solicitudes de la titular del Ejecutivo Federal para autorizar el ingreso de personal militar estadounidense al país y la salida de tropas mexicanas hacia ejercicios conjuntos en Estados Unidos y Paraguay. La presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo Juárez, turnó de inmediato los documentos a la Comisión de Defensa Nacional, donde se anticipa un análisis cargado de implicaciones políticas, constitucionales y de seguridad.
La primera solicitud plantea permitir la entrada de doce militares de Estados Unidos para participar en el evento SOFT 3, orientado a “mejorar las capacidades de las unidades de fuerzas especiales”, del 15 de julio al 15 de diciembre de 2026. La duración y el tipo de entrenamiento colocan el tema en el centro del debate sobre la presencia de fuerzas extranjeras en territorio nacional, un asunto históricamente sensible para el Senado.
La segunda petición busca autorización para que elementos de las Fuerzas Armadas mexicanas viajen a Asunción, Paraguay, para competir en “Fuerzas Comando 2026”, del 23 de agosto al 5 de septiembre. La tercera plantea la salida de personal militar hacia el “Ejercicio Rotacional 2026”, del 17 de agosto al 13 de septiembre, en Fuerte Johnson, Luisiana, Estados Unidos.
Aunque el trámite legislativo apenas inicia, el contexto político anticipa un debate intenso. El Senado ha insistido en su papel como garante del pacto federal y de la soberanía, especialmente tras las recientes discusiones sobre la operación de agentes extranjeros en Chihuahua. Las solicitudes llegan en un momento en que la Cámara Alta ha elevado el escrutinio sobre cualquier actividad que involucre cooperación militar internacional.
La Comisión de Defensa Nacional deberá revisar si los ejercicios propuestos se ajustan al marco constitucional y si existen garantías suficientes para evitar extralimitaciones o vacíos de control civil. También deberá evaluar la pertinencia estratégica de los entrenamientos y su impacto en la política de seguridad nacional.
El turno de los documentos marca el inicio de un proceso que, más allá de lo técnico, pondrá a prueba la capacidad del Senado para equilibrar cooperación internacional, control democrático y defensa de la soberanía. El debate apenas comienza y promete convertirse en uno de los puntos críticos del cierre legislativo.

