El documento “Debilidad de la demanda interna en 2025”, elaborado por BBVA Research México, revela un panorama de desaceleración económica que impacta directamente en el empleo formal, el consumo de los hogares y la inversión productiva. El análisis, sustentado en datos del INEGI y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), expone una dinámica de crecimiento limitada que compromete la estabilidad social y política del país.
Según el estudio, el consumo privado cayó (-)0.1% acumulado al mes de junio, mientras que la inversión fija bruta descendió (-)6.4% en el mismo periodo. Esta contracción se atribuye a la ralentización de la masa salarial real —que en agosto creció apenas 3.9% anual, lejos del 9.8% registrado en junio de 2023— y a la pérdida de confianza del consumidor, que suma ocho caídas interanuales consecutivas.
La inversión en construcción acumula once caídas anuales consecutivas, afectada por el cierre de proyectos federales desde 2024 y la incertidumbre generada por la nueva política comercial con Estados Unidos. El sector de maquinaria y equipo también muestra retrocesos, con una caída de 8% respecto a enero de 2024, debido al replanteamiento de estrategias empresariales ante los nuevos aranceles.
En el mercado laboral, el empleo formal muestra una estabilidad estadística que no se traduce en generación de nuevos puestos. En julio, el IMSS reportó un máximo histórico de 23.59 millones de empleos formales, impulsado por la incorporación de 1.29 millones de trabajadores de plataformas digitales. Sin embargo, este incremento fue temporal: en agosto, la mayoría de estos trabajadores dejaron de ser contabilizados como empleados formales, reduciendo el crecimiento anual del empleo a 0.3%.
La informalidad laboral aumentó a 55.7% en julio, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), lo que refleja una precarización del mercado de trabajo. Aunque la tasa de desempleo se mantiene baja (2.6%), el estudio advierte que esta aparente estabilidad oculta una fragilidad estructural, marcada por la falta de empleos formales y el debilitamiento de la masa salarial.
En materia de inflación, BBVA Research México señala que el repunte observado en el segundo trimestre fue transitorio. La inflación general bajó a 3.5% anual en julio-agosto, y se prevé que cierre el año en 3.8%. La inflación subyacente permanece estable en 4.2%, con una desaceleración en servicios como vivienda y colegiaturas. Sin embargo, el estudio advierte que la debilidad de la demanda interna será el principal factor que modere la inflación en los próximos meses.
Respecto a la política monetaria, se anticipan dos recortes adicionales en la tasa de referencia por parte de Banxico, que cerraría 2025 en 7.00%. Esta trayectoria responde al bajo dinamismo económico y a la necesidad de estimular la actividad productiva sin comprometer la estabilidad financiera.
En el ámbito fiscal, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) se elevará a 52.3% del PIB en 2025. La consolidación fiscal prevista para 2026 es limitada, y el estudio advierte que el gobierno federal deberá ajustar el gasto programable para evitar que la deuda pública retome una trayectoria ascendente. De lo contrario, la deuda podría alcanzar 58.1% del PIB en 2030, poniendo en riesgo la calificación crediticia soberana.
El documento concluye que la economía mexicana enfrenta un entorno de debilidad estructural, con implicaciones directas en el bienestar de los hogares, la estabilidad laboral y la capacidad del Estado para sostener sus compromisos fiscales. La crítica implícita apunta a una falta de respuesta efectiva ante los desafíos del entorno internacional y a una política económica que no ha logrado revertir la fragilidad del mercado interno.

