Los Yankees ofrecieron el tipo de juego que John Sterling solía disfrutar desde la cabina: poder al bate, momentos decisivos y un guion que parecía escrito para el teatro que el legendario narrador llevaba al estadio. La noche del lunes, horas después de conocerse su fallecimiento a los 87 años, Nueva York completó una victoria 12-1 sobre Orioles para cerrar una barrida de cuatro juegos en el Yankee Stadium, con Aaron Judge firmando el instante más simbólico del encuentro.
Judge, quien describió a Sterling como alguien que “llevaba ese teatro neoyorquino al estadio”, conectó su jonrón número 14 de la temporada —líder en las Grandes Ligas— en cuenta llena ante Shane Baz, enviando la pelota al bullpen del jardín derecho. Cada jugador llevó las iniciales del narrador en la parte trasera de la gorra, y el batazo de Judge pareció responder al homenaje colectivo. En la transmisión de YES Network, Michael Kay retomó una de las frases emblemáticas de Sterling: “Está alta, está lejos, ¡se fue!”.
El cuadrangular fue el número 91 de Judge en primeros innings, cifra que lo coloca detrás únicamente de Babe Ruth (126) y Mickey Mantle (103) en la historia de los Yankees.
Schlittler aporta velocidad y mantiene el control
Cam Schlittler tomó la responsabilidad desde el montículo y registró los seis lanzamientos más veloces de su carrera, todos por encima de 100.9 mph, alcanzando un máximo de 101.3 mph. Aunque permitió siete hits y tres bases por bolas, limitó a Baltimore a una carrera en seis entradas. Su labor terminó tras otorgar una base por bolas con las bases llenas a Colton Cowser, pero Jake Bird entró para ponchar a Jeremiah Jackson y dejar tres corredores en base.
La ofensiva amplía la ventaja en los tramos finales
Nueva York comenzó a despegar en el sexto inning. Jasson Domínguez anotó con un lanzamiento descontrolado, Ryan McMahon produjo con un sencillo y José Caballero añadió un doble impulsor. La diferencia se amplió de manera definitiva en el octavo episodio, cuando los Yankees sumaron seis carreras, destacando un triple de dos anotaciones de Cody Bellinger.
La combinación de poder oportuno, velocidad desde el montículo y un homenaje cargado de significado marcó una noche en la que los Yankees no solo aseguraron la serie, sino que también rindieron tributo a una de las voces más reconocidas en la historia del equipo.

