Los Diablos Rojos del México cerraron el fin de semana con una barrida en tres juegos que se definieron en extrainnings y que incluyeron dos regresos de cinco carreras, una muestra del patrón que ha marcado su ofensiva en los primeros 15 encuentros de la Temporada 2026. El coach de bateo, Carlos Sievers, analizó el desempeño del equipo tras una serie en la que la contundencia volvió a ser determinante.
El domingo, en el último duelo ante los Guerreros de Oaxaca, Sievers subrayó un punto que, a su juicio, explica la diferencia en el resultado. “Ellos también tuvieron oportunidad de definir el juego porque dieron 18 hits pero solo hicieron cinco carreras. Nosotros dimos ocho hits e hicimos más carreras que ellos”, señaló. Para el coach, la clave estuvo en identificar el momento exacto para golpear: “A veces se tiene que batear para ganar y fue lo que hicimos. Teníamos un hit hasta la sexta entrada y finalmente cuando encontramos el eslabón débil del rival bateamos para ganar”.
El acumulado de la serie refuerza esa lectura. En las novenas entradas y en las cuatro tandas de extrainnings disputadas entre viernes y domingo, los Diablos sumaron 12 carreras, seis de ellas por la vía del home run. La ofensiva respondió en los tramos finales, un sello que Sievers considera parte de la identidad del equipo. “Destaco el carácter que seguimos mostrando, carácter que sigue esa filosofía, esa genética de regresar en los juegos”, afirmó. Y añadió una frase que resume el mensaje interno: “Si alguien quiere ser campeón, le tiene que ganar a Diablos. ¿Por qué? Porque somos el número uno y no tenemos nada que probarle a nadie más que a nosotros mismos”.
Un lineup profundo y en ascenso
Los números respaldan la evaluación del staff. Tras cinco series, la escuadra escarlata lidera la Liga Mexicana de Beisbol en cuadrangulares con 30 y ocupa el segundo lugar en carreras anotadas con 118, con un promedio colectivo de .299. Trece bateadores han conectado al menos un hit y producido carrera, incluidos tres refuerzos que no estuvieron en 2025 —Jon Singleton, Maikel Franco y Franklin Barreto— y que ya figuran entre los líderes ofensivos del club.
Para Sievers, la profundidad del roster es un factor que sostiene el ritmo. “Aquí no hay banca, en realidad todos pueden ser titular en cualquier otro equipo”, explicó. “Al que le toca ese día jugar no hace que el equipo se desbalance, al contrario, seguimos fuertes”.
Actualmente, nueve peloteros batean por encima de .290 y cinco superan el .300. El coach considera que el grupo aún no alcanza su mejor versión. “Creo que todavía no estamos en nuestro prime de la temporada. Tenemos par de bateadores que están en camino de encontrar su ritmo y en una semana los vamos a ver ya como ellos producen”, apuntó. Aun con ajustes pendientes, la dinámica ofensiva se mantiene estable: “Aunque hay gente diferente en el line up, la filosofía es la misma y se dan este tipo de juegos”.
La serie ante Oaxaca dejó una constante: los Diablos siguen encontrando la forma de responder en los momentos decisivos, sosteniendo una ofensiva que combina poder, oportunidad y una capacidad recurrente para cambiar el rumbo de los partidos en las últimas entradas.

