Una investigación de El CEO, realizada por el periodista Dan Ibáñez, documentó que el diseño y la conceptualización inicial de Olinia —el mini auto eléctrico promovido por la presidenta Claudia Sheinbaum como proyecto emblemático de movilidad sustentable— fueron adjudicados a Rocketel, una empresa dedicada a servicios de telefonía celular sin experiencia en la industria automotriz. El contrato, por 5.9 millones de pesos, se otorgó mediante invitación restringida y sin un proceso de licitación abierto.
De acuerdo con la investigación, Rocketel S.A.P.I. de C.V., operadora de la marca Mi Móvil, recibió casi una cuarta parte del presupuesto total asignado al proyecto en 2025. Su tarea consistió en definir la estructura conceptual del vehículo, coordinar la investigación entre instituciones como el IPN, el TecNM y el Instituto Tecnológico de Puebla, y elaborar documentos técnicos, manuales de identidad y propuestas de difusión.
El CEO, a través de documentos oficiales, identificó que Rocketel pertenece a Adrián Francisco Aguirre Palme y Adrián Aguirre Gómez, empresarios vinculados a compañías de telecomunicaciones como Maxcom y 4 Play Telecom, y descendientes del fundador de Radiocentro. La investigación señala que la competencia para obtener el contrato se limitó a una empresa dedicada a la reparación de computadoras y otra enfocada en servicios de personal, ninguna con trayectoria en electromovilidad.
El reportaje también documenta que Rocketel comparte edificio con Asesoría y Servicio Dos Erre, empresa fundada por Roberto Capuano Tripp, director del proyecto Olinia, lo que, según la investigación, evidencia cercanía entre el responsable del proyecto y la compañía contratada. Dos Erre fue disuelta en diciembre de 2025, meses después de la adjudicación.
El contrato C‑73/2025‑DGRMSG estableció que Rocketel debía entregar un documento de constitución del proyecto, un manual técnico con decisiones conceptuales y tecnológicas, un manual de identidad gráfica y una propuesta de divulgación. La empresa también debía coordinar a las instituciones participantes y asumir la administración técnica del planteamiento del vehículo entre abril y agosto de 2025.
La investigación de Dan Ibáñez destaca que Rocketel fue constituida en 2013 como empresa de consultoría en telecomunicaciones y compraventa de bienes informáticos, sin antecedentes en desarrollo automotriz o electromovilidad. Aun así, el contrato exigía perfiles especializados, incluidos consultores con experiencia en baterías de litio y desarrollo automotor.
Consultada por El CEO, la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) afirmó que Rocketel se encargó de la conceptualización inicial y de la coordinación de células de trabajo, pero que las decisiones técnicas quedaron en manos de las instituciones académicas. No ofreció detalles sobre la selección de empresas invitadas ni sobre la falta de experiencia automotriz de la compañía adjudicada.
El reportaje también revisa el estado actual del proyecto. Aunque en agosto de 2025 se anunció que el modelo definitivo sería presentado en septiembre, esto no ocurrió. En redes sociales, la Secihti mostró un prototipo rudimentario de estructura tubular. En noviembre, Sheinbaum confirmó que existía un diseño, pero no un prototipo construido, y que se trabaja en líneas de producción y acuerdos con la iniciativa privada. El equipo del proyecto prevé contar con una flotilla piloto en junio de 2026.
La investigación de El CEO concluye que la adjudicación del diseño de Olinia a una empresa sin experiencia automotriz, la limitada competencia en el proceso de invitación y la cercanía entre directivos del proyecto y la compañía contratada plantean interrogantes sobre los criterios de selección y la viabilidad técnica del vehículo eléctrico promovido por el gobierno federal.

