Por: Pedro Hugo Montero
La caricatura, Tal Cual, de Alarcón, publicada en el Heraldo de México, debería exhibirse en la entrada de la SEP como retrato oficial del sexenio.
A la izquierda aparece la CNTE: sonriente, cómoda, mirando con entusiasmo el calendario del Mundial de Fútbol. Del otro lado, dos burros —uno marcado con las siglas de la SEP— preguntan servilmente: “¡Ey! ¿y si le damos vacaciones?”
Y ahí está México resumido en una viñeta.
Un país donde el gobierno está dispuesto a sacrificar semanas de educación… por fútbol. Hace meses lo dijimos en esta columna: México no estaba listo para el Mundial.
No en seguridad, ni en movilidad, tampoco en infraestructura, mucho menos en logística, y ahora queda claro: tampoco en educación.
Porque cuando llegó el momento de enfrentar el problema, el gobierno hizo lo único que sabe hacer: improvisar.
La administración de Claudia Sheinbaum pretende vender el recorte del calendario escolar como una medida “preventiva” por el calor y la saturación vial. Mentira. Esto tiene nombre: fracaso de planeación.
México sabía desde hace años que organizaría partidos del Mundial, y aun así, la Ciudad de México llega al evento colapsada, caótica y sin capacidad de movilidad.
Porque durante el gobierno de Claudia Sheinbaum la capital no mejoró: empeoró. Más tráfico, más horas perdidas y mayor caos vial. Y ahora, incapaces de resolver el desastre que ellos mismos dejaron, encontraron la solución perfecta: quitar niños de las calles.
La idea, además, ni siquiera parece haber nacido en la SEP. Todo apunta a que vino desde la oficina de Clara Brugada, quien desde marzo hablaba de suspender clases y promover home office durante el Mundial para aliviar la movilidad. Es decir: como no pudieron construir una ciudad funcional… decidieron vaciar escuelas. Y aquí es donde el fútbol se convierte en algo más peligroso que un deporte.
Porque en México dejó de ser entretenimiento hace mucho tiempo. Ahora es anestesia política. Pan y circo con patrocinio gubernamental.
Mientras el país se cae a pedazos, el régimen apuesta a que la gente mire pantallas, grite goles y olvide todo lo demás.
- Inseguridad.
- Crisis educativa.
- Presiones de Estados Unidos.
- Investigaciones contra políticos de Morena.
- La CNTE reventando giras presidenciales.
Pero tranquilos: “ya viene el Mundial”.
Lo más grotesco es que ni siquiera pudieron manejar correctamente el anuncio.

