En el marco del 15 de mayo, el arzobispo de Morelia, José Armando Álvarez Cano, emitió un mensaje dirigido al magisterio en el que vinculó la labor educativa con una misión de carácter espiritual y llamó a tomar como referencia un modelo basado en la fe.
Durante su pronunciamiento, el líder religioso reconoció el papel de quienes “se dedican a formar, acompañar y educar a la niñez y a la juventud”, al tiempo que subrayó la influencia que tienen en la vida de las personas. Señaló que “su ejemplo, su dedicación” son elementos que permanecen en la memoria social.
El mensaje incorporó un planteamiento central: que los docentes adopten como guía la figura del “buen maestro” desde una perspectiva religiosa. “Que Tú seas el ejemplo del buen maestro, del maestro divino que enseñaba con amor”, expresó, al referirse a un modelo que, dijo, se caracteriza por acercarse a las personas, “mirar su corazón” y transmitir enseñanzas duraderas.
La intervención no se limitó a un reconocimiento simbólico. También incluyó una dimensión pastoral al extender “oración” y “bendición” hacia quienes ejercen la docencia, en lo que definió como una vocación que trasciende el ámbito profesional.
El mensaje fue dirigido tanto a docentes de la arquidiócesis como a quienes participan en tareas educativas en general, ampliando su alcance más allá del entorno eclesiástico.
Con este posicionamiento, la arquidiócesis introduce una narrativa que coloca la enseñanza en un marco de valores religiosos y propone un referente específico para el ejercicio docente, en una fecha que también concentra pronunciamientos desde el ámbito institucional y político.

