Mercados Globales Enfrentan Riesgos Elevados por Conflicto en Oriente Medio y Repunte Inflacionario

by Enlace Noticias

Los mercados financieros internacionales operan bajo un entorno que el Fondo Monetario Internacional (FMI) describe como una “resiliencia engañosa”, en un contexto marcado por el repunte de la inflación, el aumento de los rendimientos de la deuda y la persistencia de riesgos estructurales en sectores no bancarios. El organismo advierte que, pese a la aparente estabilidad, las vulnerabilidades siguen siendo significativas debido al apalancamiento y a la opacidad del crédito privado.

El conflicto iniciado a finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel comenzaron ataques contra Irán, interrumpió la revisión al alza del crecimiento mundial prevista para este año y elevó las expectativas inflacionarias. El FMI señala que, en un escenario adverso, el crecimiento global podría descender al 2,5% en 2026, mientras que la inflación alcanzaría el 5,4%, impulsada por un incremento más persistente en los precios de la energía.

Este giro ocurre en un momento en que la economía global mostraba señales de recuperación a inicios de 2026, impulsada por la inversión tecnológica y condiciones financieras favorables. Sin embargo, la escalada bélica en Oriente Medio frenó ese impulso. El informe Perspectivas de la Economía Mundial (WEO), publicado este martes, indica que el crecimiento previsto para 2026 se ajustó a la baja en dos décimas respecto a la estimación de enero. El FMI afirma que, sin el conflicto, la proyección habría aumentado hasta 3,4%. Para 2027, el organismo anticipa un crecimiento del 3,2%.

El FMI detalla que los mercados han absorbido el impacto inicial con orden, pese a la caída en los precios de los activos. No obstante, advierte que esta resistencia no debe interpretarse como una señal de fortaleza estructural, ya que responde a ciclos de tensión y distensión, mejoras regulatorias y la ausencia de un evento crítico que provoque una caída sostenida.

El principal canal de transmisión del conflicto hacia los mercados ha sido el aumento de las expectativas de inflación. El encarecimiento de la energía ha elevado las tasas implícitas y los rendimientos de la deuda en economías avanzadas y emergentes. Las curvas de rendimiento se han aplanado, con incrementos más pronunciados en los tipos de corto plazo, reflejando el entorno complejo que enfrentan los bancos centrales.

El FMI proyecta que la inflación global alcanzará el 4,4% en 2026, frente al 3,5% estimado para 2025, y se moderará a 3,7% en 2027. El impacto es desigual: mientras las economías avanzadas mantienen sus previsiones, los países emergentes y en desarrollo registran una revisión a la baja de tres décimas, especialmente aquellos dependientes de importaciones de energía y fertilizantes.

El organismo identifica mecanismos de amplificación que podrían transformar la volatilidad actual en un estrés financiero más profundo. Entre ellos destacan el elevado apalancamiento en sectores no bancarios, la concentración en los mercados de renta variable y la estrechez de los diferenciales de crédito. El crédito privado es señalado como un foco de riesgo debido a su rápido crecimiento, prácticas de valoración, financiamiento a corto plazo y aumento de impagos. Aunque estas vulnerabilidades no han sido sometidas a un shock severo, el FMI advierte que incrementan la exposición del sistema.

Ante la incertidumbre, el FMI plantea dos escenarios alternativos. En uno adverso, con incrementos más persistentes en los precios de la energía, el crecimiento global caería al 2,5% en 2026 y la inflación alcanzaría el 5,4%. En un escenario más severo, con daños a infraestructura energética en la región del conflicto, el crecimiento se reduciría al 2% y la inflación superaría el 6% en 2027. El impacto sería mayor en economías emergentes y en desarrollo.

El organismo subraya que los riesgos a la baja predominan. Las tensiones geopolíticas podrían intensificarse y derivar en una crisis energética de gran magnitud, mientras que tensiones políticas internas y disputas comerciales podrían agravarse independientemente del conflicto.

El FMI insta a los bancos centrales a mantener vigilancia y actuar con claridad para evitar que shocks prolongados desanclen expectativas inflacionarias. Señala que la comunicación transparente y la independencia institucional son esenciales para preservar la credibilidad. Asimismo, llama a fortalecer políticas nacionales y promover cooperación internacional para reforzar la resiliencia económica. El informe advierte que las restricciones comerciales tienen un efecto limitado en la corrección de desequilibrios y pueden afectar la producción, por lo que recomienda medidas coordinadas para estabilizar las relaciones económicas globales.

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