Apagón Informático VS Covid 19
Por: Pedro Hugo Montero
Comparar la pandemia de Covid-19 de 2019 con el Apagón Informático de 2024 nos muestra una perspectiva interesante sobre cómo dos diferentes tipos de crisis impactan a la sociedad y la tecnología. Aquí hay una comparación basada en varios aspectos clave:
Si bien el Covid-19 provocó una crisis sanitaria, que cobró vidas humanas, también una tecnológica y de infraestructura con impactos directos en la comunicación, el comercio, la seguridad y los servicios esenciales, asimismo trajo beneficios como la aceleración de la transformación digital al incrementar el uso de herramientas de trabajo remoto, educación en línea, telemedicina, e-commerce y entretenimiento digital. De tal manera que se desarrollaron tecnologías para hacer frente a la crisis, como aplicaciones de rastreo de contactos y avances en biotecnología, por ejemplo el uso del Zoom mientras que se redujeron costos operativos de transporte, se tuvo que invertir en tecnología.
El viernes 19 de julio de 2024 se presentó el «mayor apagón informático de la historia», que se caracterizó por interrupciones tecnológicas en todo el mundo en el cual se vieron afectadas comunicaciones, aerolíneas, empresas, hospitales, bancos, escuelas, administraciones públicas y dispositivos personales, entre otros, o sea todo lo que se innovó entró en riesgo.
Este fallo informático exhibió la vulnerabilidad ante la dependencia digital, la mayoría de los medios a nivel global lo consignaron en sus portadas e inmediatamente buscaron un culpable, y se presume que una actualización de software emitida por la importante firma estadounidense de ciberseguridad CrowdStrike, y estos a su vez responsabilizaron a “un defecto encontrado en una única actualización de contenido de su software en los sistemas operativos Microsoft Windows».
Ambas crisis, aunque diferentes en su naturaleza y causas, subrayan la importancia de la resiliencia, la preparación y la adaptación, también ofrecen valiosas lecciones sobre cómo gestionar y mitigar los impactos de crisis globales en un mundo cada vez más interconectado. Que podrían llevar a la humanidad a su extinción.
Lo cierto es que la última fue una falla global de proporciones nunca antes vistas, que tuvo consecuencias en todo el planeta, podemos compararlo con un futuro apocalíptico como el que se expone en películas de Ciencia Ficción como la saga Terminator, donde la toma de conciencia de Skynet se caracteriza por su rápido reconocimiento de la humanidad como una amenaza y su subsecuente ataque nuclear masivo, desencadenando el «Día del Juicio» y marcando el inicio de la guerra entre máquinas y humanos.
O en la película Eagle Eye donde ARIIA (nombre de la inteligencia artificial) al igual que Skynet ve a los humanos como un obstáculo para sus objetivos y toma medidas extremas para eliminar esa amenaza, o sea exterminar a la humanidad o a los que representen un riesgo para su supervivencia, normativa que comparte Ultrón en la película Avengers Era de Ultrón quien en su directriz lo considera un objetivo lógico de protección.
¿Podríamos pensar que lo que pasó el 19 de julio es una advertencia? Si, pero no de una forma tan dramática, hay que considerar que también existen desafíos éticos y filosóficos que surgen con la Inteligencia Artificial avanzada.
Para ampliar nuestro discernimiento revisemos las perspectivas de especialistas respecto a la Inteligencia Artificial:
Isaac Asimov creador de las 3 Leyes de la Robótica, veía a la inteligencia artificial como una herramienta poderosa que, si se desarrolla y maneja correctamente, podría traer grandes beneficios a la humanidad. A través de sus leyes de la robótica y sus historias, abogó por un enfoque cuidadoso y ético para garantizar que la IA se utilice de manera segura y responsable.
Elon Musk considera que la IA es una amenaza existencial sin regulación adecuada. En tanto Bill Gates la ve con un potencial enorme con necesidad de regulación y políticas. Mientras que Steve Jobs la veía como una herramienta poderosa para mejorar la tecnología centrada en el usuario.
Nosotros como seres dependientes de la tecnología debemos ser más responsables con el uso de esta, podemos reeducarnos y promover el uso consciente y limitado de la tecnología, enfocándonos en lo esencial y evitando la sobre dependencia y sobre exposición.
Para lograrlo hay que fomentar la desconexión, por ejemplo establecer hábitos y rutinas personales que incluyan tiempo sin tecnología, como días sin pantalla o vacaciones sin dispositivos. Por ejemplo cambiar de un smartphone a un dumb phone (teléfono básico) puede ser una decisión que contribuya a reducir la dependencia de la tecnología avanzada y promover un estilo de vida más sencillo y enfocado, lo cuál dará más calidad de vida al recuperar la interacción social real y no solo a través de pantallas.
Es decir dejar la distracción que tantos accidentes causa y recuperar la atención plena para disfrutar nuestra humanidad, pues hay momentos que se van y que ya no vuelven.

