Rob Refsnyder caminó hacia el dugout convencido de que su turno había terminado. Un tercer strike cantado parecía sellar su aparición como emergente. Pero un reto al sistema ABS cambió la historia, le devolvió la vida al turno… y le abrió la puerta al swing que decidió el juego.
Con un jonrón solitario de 412 pies al jardín izquierdo, conectado a 106.6 mph, Refsnyder puso al frente a los Marineros en el noveno inning y selló la victoria 3-2 sobre los Cardenales en el Busch Stadium, un cierre que completó la barrida y marcó el punto final de una serie definida por pitcheo oportuno y un golpe decisivo.
Antes del batazo, Seattle había sobrevivido gracias a su cuerpo de lanzadores. Emerson Hancock trabajó seis entradas bajo presión constante, permitiendo siete hits y dos jonrones solitarios, pero limitando el daño a dos carreras. El derecho dejó corredores en base en cada inning, sosteniendo a los Marineros en un juego que pudo haberse roto temprano.
El bullpen hizo el resto. Gabe Speier y Eduard Bazardo se combinaron para tres entradas en blanco, una respuesta necesaria después de dos días de uso intenso. Su labor mantuvo el duelo empatado y preparó el escenario para el desenlace.
La ofensiva de Seattle hizo lo justo en los momentos clave. Cal Raleigh igualó el marcador con un jonrón solitario, y en el séptimo inning Connor Joe y Cole Young conectaron hits consecutivos con dos outs para empatar nuevamente 2-2. A partir de ahí, el juego quedó suspendido en un hilo.
Ese hilo lo cortó Refsnyder. Primero con la paciencia para desafiar el strike. Luego con el swing que silenció al estadio y cambió el rumbo del encuentro.
Seattle llegó a San Luis con apenas una victoria como visitante en toda la temporada. Se va con cuatro y con una barrida que puede marcar un punto de inflexión.

