Los Las Vegas Raiders cerraron el Draft de la NFL de 2026 con una clase de 10 jugadores que marca un giro estructural en el proyecto deportivo. La organización no ocultó su intención: construir alrededor de un nuevo mariscal de campo franquicia y reforzar cada nivel del roster con perfiles explosivos, veloces y con margen de desarrollo inmediato. La primera selección general, Fernando Mendoza, se convirtió en el eje de una generación que busca redefinir la identidad del equipo.
Los Raiders no dudaron. Mendoza, mariscal de campo de Indiana, fue su elección desde el inicio del proceso. Con 6-5 de estatura y 225 libras, llega como la apuesta central para estabilizar una posición que ha sido inconstante en los últimos años. El propio jugador reconoció el desafío: “Creo que sigo siendo el menos favorito”, dijo en su presentación, dejando claro que su motivación parte de demostrar que pertenece a la camiseta plateada y negra. La franquicia lo presentó como el rostro del futuro, respaldado por una ofensiva que deberá adaptarse a su estilo.
En la segunda ronda, los Raiders añadieron velocidad pura con Treydan Stukes, safety de Arizona, quien registró 4.33 segundos en las 40 yardas del Combine. Su trayectoria, marcada por el ascenso desde prospecto no reclutado hasta selección de Day 2, encaja en la narrativa de jugadores que se abren camino por mérito propio. Stukes llega para competir de inmediato en una secundaria que busca consistencia.
La tercera ronda reforzó las trincheras. Keyron Crawford, ala defensiva de Auburn, fue seleccionado en el puesto 67, un perfil físico que encaja en la necesidad de presión constante al mariscal rival. Más tarde, en el puesto 91, llegó Trey Zuhn III, guardia de Texas A&M, un liniero de 6-6 y 312 libras que aporta tamaño y técnica para proteger a Mendoza desde el interior.
La cuarta ronda mantuvo el ritmo con Jermod McCoy, esquinero de Tennessee, un jugador que declaró que “la motivación me impulsa”, y con Mike Washington Jr., corredor de Arkansas, quien también marcó 4.33 segundos en las 40 yardas. Washington llega para complementar un backfield que busca explosividad y profundidad.
En la quinta ronda, Las Vegas volvió a Arizona para seleccionar al safety Dalton Johnson, otro jugador con velocidad destacada (4.41 segundos), seguido por el esquinero Hezekiah Masses de California, quien afirmó que “no me lo tomo a la ligera”, reflejando la mentalidad que la franquicia busca consolidar en su defensa.
La sexta ronda trajo al receptor Malik Benson, de Oregon, un jugador con 4.37 segundos en las 40 yardas y experiencia en múltiples roles ofensivos. Su incorporación responde a la necesidad de ampliar el arsenal aéreo para el nuevo mariscal de campo.
Finalmente, en la séptima ronda, los Raiders cerraron su clase con Brandon Cleveland, tackle defensivo de NC State, un liniero interior de 307 libras que llega con la convicción de competir desde el primer día: “Tengo muchas ganas de ir allí y ponerme a trabajar”.
La clase completa refleja una estrategia clara: velocidad, versatilidad y jugadores con historial de resiliencia. Con Mendoza como piedra angular, Las Vegas apuesta por una reconstrucción que combina talento joven con la urgencia de competir en una AFC cada vez más exigente. El mensaje es directo: los Raiders quieren volver a ser relevantes y están dispuestos a hacerlo desde la base del roster.

