La sede de Naciones Unidas en Nueva York abrió la conmemoración del Día Internacional de la Mujer con un acto encabezado por Malala Yousafzai y Anne Hathaway, en el marco del inicio de la 70ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW70), centrada este año en el acceso a la justicia. El evento coincidió con un escenario internacional marcado por la intensificación de conflictos en Oriente Medio y nuevas alertas sobre el avance de las drogas sintéticas.
Malala Yousafzai dirigió un mensaje en el que denunció la situación de mujeres y niñas en Irán, Gaza y Afganistán. Señaló que las restricciones impuestas por los talibanes constituyen un sistema de segregación y pidió a la comunidad internacional reconocerlo como apartheid de género y tipificarlo como crimen internacional. Subrayó que la protección efectiva requiere leyes, mecanismos de rendición de cuentas y voluntad política.
Anne Hathaway, Embajadora de Buena Voluntad de ONU Mujeres, destacó el papel de quienes han denunciado violencia de género y señaló que su determinación ha permitido visibilizar abusos que permanecían sin respuesta institucional. La presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, llamó a reivindicar la participación de las mujeres en espacios de decisión y recordó que su inclusión fortalece economías e instituciones.
El inicio de la CSW70 estuvo acompañado por un informe de ONU Mujeres que advierte que las mujeres solo cuentan con el 64% de los derechos jurídicos reconocidos a los hombres. Según el documento, al ritmo actual se requerirán 286 años para cerrar las brechas legales. El reporte señala que en más de la mitad de los países la violación no se define por consentimiento, que el matrimonio infantil forzado sigue permitido en la mayoría de los Estados y que casi la mitad carece de leyes de igualdad salarial. Además, 1800 millones de mujeres no cuentan con protección frente al acoso en línea. La directora ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Bahous, alertó sobre un retroceso normativo que limita libertades y debilita el Estado de derecho.
Mientras tanto, la escalada en Oriente Medio continúa agravándose. En Líbano, cerca de 700 000 personas han sido desplazadas en diez días de conflicto, incluidos 200 000 menores. La coordinadora especial de la ONU, Jeanine Hennis-Plasschaert, advirtió que el país ha sido arrastrado nuevamente a un escenario de violencia y llamó a detener la expansión de las hostilidades. El Programa Mundial de Alimentos activó un plan de asistencia en efectivo para 50 000 familias y ha distribuido alimentos a 40 000 personas, en un contexto donde la inseguridad alimentaria ya afectaba a cientos de miles antes de la crisis.
En Gaza, la UNRWA informó que la intensificación militar agrava una situación humanitaria crítica y reiteró la necesidad de garantizar protección a civiles y acceso humanitario sin restricciones. La agencia señaló que la falta de recursos y la continuidad de las operaciones militares incrementan el riesgo de un colapso total de los servicios esenciales.
En Viena, la Comisión de Estupefacientes inauguró su 69ª sesión con una advertencia sobre la expansión acelerada de las drogas sintéticas. La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito reportó que se monitorean más de 1400 nuevas sustancias psicoactivas en 153 países y que 2024 registró la cifra más alta de detecciones en un solo año. Los opioides sintéticos, como los nitazenos, incrementan los riesgos de sobredosis y desafían la capacidad de respuesta de los sistemas de salud. La UNODC recordó que 316 millones de personas consumieron drogas en 2023 y que solo una fracción de quienes presentan trastornos recibe tratamiento, con una brecha aún mayor entre mujeres.
La comisión analizará esta semana mecanismos de alerta temprana, estrategias de prevención y acciones de cooperación internacional, en un contexto donde las crisis humanitarias, los retrocesos en derechos y la expansión del mercado ilícito plantean desafíos simultáneos para la comunidad internacional.

