El 26 de julio se inauguraron los Juegos Olímpicos de París 2024, pero la ceremonia se vio envuelta en controversia debido a un performance que ha generado críticas y descontento. Durante el evento, un grupo de drag queens recreó la «Última Cena» al ritmo de música electrónica, lo que muchos han considerado una burla abierta y ofensiva hacia la comunidad cristiana.
El acto, dirigido por Thomas Jolly, un director de teatro que se identifica como queer y conocido por incorporar esta ideología en sus obras, ha sido señalado como un ataque directo a la libertad religiosa. Este derecho fundamental está protegido por el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
La ceremonia de inauguración, que comenzó a las 19:30 horas, contó con la participación de 6.800 deportistas que desfilaron frente a 320.000 espectadores a bordo de 85 barcos. Sin embargo, el espectáculo se vio empañado por la polémica representación.
Desde Actívate, una organización dedicada a la defensa de los derechos humanos, se ha lanzado una campaña para exigir a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas que intervenga ante lo que consideran un ataque a los cristianos. Se invita a la comunidad a firmar la petición para proteger la libertad religiosa en eventos internacionales.

