La organización internacional Crisis Group presentó su informe de impacto con una evaluación sobre el estado de los conflictos globales y los riesgos que marcarán 2026. El documento señala que 2025 cerró con un aumento sostenido de violencia en múltiples regiones y advierte que el próximo año estará condicionado por dinámicas geopolíticas que continúan sin resolverse. El análisis subraya que, pese a esfuerzos diplomáticos intermitentes, la tendencia global apunta hacia una mayor fragmentación y a la normalización del uso de la fuerza como herramienta política.
El informe destaca que los combates se intensificaron en Ucrania, Sudán, Myanmar y el Sahel, mientras que en Haití persistieron disputas territoriales entre grupos armados. En Medio Oriente, la guerra en Gaza disminuyó tras una ofensiva israelí que devastó amplias zonas de la franja, y el intercambio de ataques entre Israel e Irán involucró posteriormente a Estados Unidos. En Asia, Tailandia y Camboya reanudaron enfrentamientos fronterizos, al igual que Afganistán y Pakistán, mientras que India y Pakistán registraron el intercambio de disparos más grave en décadas. En África Central, fuerzas rebeldes respaldadas por Ruanda consolidaron control territorial en Kivu del Norte y Kivu del Sur.
Crisis Group señala que estos escenarios reflejan una tendencia global de conflictos prolongados, con pocas perspectivas de acuerdos de paz integrales. El informe también analiza el impacto del segundo mandato del presidente estadounidense Donald Trump, cuyas decisiones han influido en la gestión de crisis internacionales. La organización indica que, aunque la administración estadounidense ha intervenido en diversos frentes y promovido acuerdos de alto el fuego, estos no han derivado en procesos sostenidos de pacificación. Además, advierte que acciones unilaterales, despliegues militares y presiones económicas han generado incertidumbre en regiones estratégicas.
El documento subraya que la diplomacia global enfrenta limitaciones estructurales. Crisis Group identifica que los acuerdos alcanzados en Gaza, los Grandes Lagos africanos y la frontera entre Camboya y Tailandia funcionan como treguas temporales sin resolver disputas de fondo. La organización advierte que la falta de coordinación internacional, la reducción de financiamiento a organismos multilaterales y la desconfianza entre actores clave dificultan la construcción de soluciones duraderas.
En este contexto, Crisis Group identifica diez conflictos que deberán observarse de manera prioritaria en 2026, debido a su potencial de escalada o impacto regional:
- Ucrania: estancamiento militar y riesgo de ampliación del conflicto.
- Gaza y Medio Oriente: fragilidad del alto el fuego y tensiones entre Israel e Irán.
- Sudán: confrontación prolongada entre fuerzas armadas y grupos paramilitares.
- Myanmar: avance de grupos opositores y presión sobre la junta militar.
- Sahel: expansión de grupos armados y disputas territoriales.
- Haití: control territorial fragmentado y ausencia de autoridad estatal efectiva.
- República Democrática del Congo – Kivus: consolidación de fuerzas respaldadas por Ruanda.
- Frontera Afganistán–Pakistán: tensiones militares y disputas territoriales.
- Frontera India–Pakistán: incremento de incidentes armados.
- Asia Pacífico – Taiwán y Mar de China Meridional: riesgo de crisis derivada de ejercicios militares y competencia estratégica.
Crisis Group concluye que el escenario internacional se encamina hacia una etapa de mayor inestabilidad, en la que la ausencia de mecanismos multilaterales sólidos y la competencia entre potencias incrementan el riesgo de errores de cálculo. El informe sostiene que, aunque existen oportunidades para avanzar en procesos de pacificación gradual, estas requieren coordinación internacional, presión diplomática sostenida y un compromiso renovado con el derecho internacional.

