Consejo de Seguridad enfrenta su mayor fractura en años tras ataques entre EE.UU., Israel e Irán

by Enlace Noticias

El estallido de hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán detonó una reunión de emergencia en el Consejo de Seguridad de la ONU que dejó al descubierto una profunda división entre sus miembros permanentes y regionales. Las intervenciones evidenciaron posiciones irreconciliables sobre el uso de la fuerza, la legalidad de las operaciones militares y los límites de la legítima defensa, mientras el Secretario General alertó sobre el riesgo de una escalada incontrolable en Oriente Medio.

El Secretario General António Guterres abrió la sesión con una condena simultánea a los ataques masivos de Estados Unidos e Israel contra Irán y a la respuesta iraní que alcanzó territorio de al menos siete países del Golfo. Recordó que la Carta de la ONU prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial de los Estados y advirtió que la región enfrenta “una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales”. Según los primeros reportes, alrededor de 20 ciudades iraníes fueron atacadas, incluidas Teherán, Isfahán, Qom y Tabriz, con víctimas civiles y daños en instalaciones educativas. Irán respondió con misiles y drones contra objetivos estadounidenses, con impactos en zonas civiles de varios países árabes y el cierre del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo.

Guterres lamentó que la ofensiva ocurriera tras una ronda de contactos diplomáticos entre Washington y Teherán mediada por Omán y llamó a un cese inmediato de hostilidades y al retorno a la negociación, especialmente en torno al programa nuclear iraní. Subrayó la obligación de todos los Estados de proteger a la población civil y actuar conforme al derecho internacional humanitario.

Las intervenciones posteriores confirmaron la fractura del Consejo. Rusia y China acusaron a Estados Unidos e Israel de cometer “agresión armada” contra un Estado soberano. Moscú rechazó que el programa nuclear iraní represente una amenaza y sostuvo que los ataques violan la Carta de la ONU. Pekín exigió respeto a la soberanía de Irán y reiteró que el uso de la fuerza no resuelve disputas internacionales.

Colombia centró su postura en la primacía del derecho internacional y la protección de la vida humana, advirtiendo que cuando la fuerza sustituye a la ley “el orden internacional se debilita”. Estados Unidos defendió sus acciones como ataques “específicos y estratégicos” dirigidos a desmantelar capacidades militares iraníes y evitar que Teherán pueda desarrollar un arma nuclear, además de señalar su apoyo a grupos armados en la región.

Irán acusó a Washington y Tel Aviv de cometer crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, afirmando que los ataques fueron deliberados contra zonas pobladas. Justificó sus propias acciones bajo el artículo 51 de la Carta de la ONU, asegurando que continuará ejerciendo su derecho a la autodefensa mientras persista la agresión. Israel, por su parte, argumentó que actuó ante una “amenaza existencial” y sostuvo que la diplomacia se agotó debido a la negativa iraní a permitir inspecciones y detener el enriquecimiento de uranio.

La Liga de Estados Árabes denunció que el conflicto se ha transformado en una confrontación regional impulsada por las acciones militares de Israel, al tiempo que condenó los misiles iraníes que impactaron en países que no participan en la disputa. Señaló que Israel busca desviar la atención de la ocupación de los territorios palestinos y evitar la creación de un Estado palestino, e instó al Consejo a detener la escalada y reactivar el diálogo.

La sesión concluyó sin consenso y con un llamado urgente del Secretario General a evitar que la región cruce un punto de no retorno. La falta de acuerdo entre las potencias refleja un escenario en el que las vías diplomáticas se estrechan mientras aumenta el riesgo de una confrontación regional de mayores dimensiones.

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