Semillas de Comunión…El Espíritu que revela lo que aún no comprendemos

by Enlace Noticias

Queridos hermanos, vivo estos días con una conciencia más intensa de la presencia del Espíritu Santo, porque la fiesta de Pentecostés se acerca y la Iglesia entera respira esa expectativa. Jesús nos ha recordado en las lecturas recientes la promesa que hizo a sus discípulos, una promesa que hoy también nos pertenece: la fuerza de Dios que sostiene, la luz que ilumina, la ayuda que acompaña cada momento de nuestra vida. Por eso pido con ustedes que el Espíritu Santo nos ilumine y nos guíe.

El Evangelio de hoy, tomado de San Juan 16, 12-15, me coloca frente a una verdad que siempre me interpela. Jesús dice a sus discípulos que aún tiene muchas cosas por decirles, pero que no pueden comprenderlas. Reconozco en esas palabras la fragilidad humana, la misma que también nos acompaña ahora. Antes de la Pascua, los discípulos viven con miedo y con una comprensión limitada; después, el Espíritu los conduce a la verdad plena. Esa verdad no es un conjunto de ideas, sino la certeza profunda de que Jesús es el Señor resucitado, el sentido de la cruz y la vida nueva que brota de ella.

Pienso entonces en los grandes escultores, en Miguel Ángel, que veía dentro de un bloque de piedra la figura que ya existía y simplemente retiraba lo que sobraba. Esa imagen me acompaña porque así actúa el Espíritu Santo en nosotros: es el escultor que revela la imagen de Dios que llevamos dentro, quitando lo que estorba, puliendo lo que está opaco, despertando lo que parecía dormido. No crea algo ajeno, sino que libera lo que ya somos en el plan de Dios.

Jesús afirma hoy: “Todo lo que tiene el Padre es mío”, y el Evangelio añade que el Espíritu toma de esa riqueza y la comunica a los creyentes. Esta comunión trinitaria no es una idea abstracta; es la vida misma de Dios que se derrama en nosotros. Por eso entiendo que la verdad plena no llega de golpe, sino como un proceso que madura con la fe, con la Pascua encendida en el corazón, con la docilidad para dejarnos guiar.

El Espíritu Santo es ese maestro interior que interpreta los hechos de nuestra vida a la luz de Cristo. Cuando permitimos que su luz ilumine nuestras heridas, nuestros miedos, nuestros fracasos, descubrimos que la cruz no es derrota, sino triunfo del amor. Comprendemos que la verdad que Dios promete nos libera del miedo y de la muerte, y nos permite enfrentar la vida con la fortaleza que viene de Él.

Hoy pido con ustedes que la promesa de Jesús se haga realidad en nuestra vida. Que el Espíritu de la verdad nos conduzca por el camino que no siempre entendemos, pero que siempre nos acerca a Dios. Que nos dé la docilidad para no resistir su obra y la valentía para mirar la cruz como camino de gloria. Que todo lo que hagamos sea para la gloria de Jesús, tomando de su amor y anunciándolo al mundo.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades. Antes bien, líbranos de todos los peligros, oh Virgen gloriosa y bendita. Ruega por nosotros para que seamos dignos de las promesas de Cristo. Amén.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, los bendiga y los acompañe siempre.

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