Una investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), realizada por el periodista Eduardo Buendía, documentó que al menos una docena de diplomáticos mexicanos que regresaron al país entre 2024 y 2025 movilizaron pertenencias personales con valores superiores a 90 mil dólares cada uno, lo que en conjunto representó más de 33.6 millones de pesos y 36 toneladas de bienes, según registros aduanales.
El análisis de MCCI se centró en los funcionarios del Servicio Exterior Mexicano cuyos menajes de casa superaron los 90 mil dólares en importación. El costo promedio por cada mudanza fue de 2.7 millones de pesos, equivalente al valor de una vivienda en las principales ciudades del país, lo que contrasta con el discurso de austeridad sostenido por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y continuado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Entre los casos más relevantes, destaca el de Gloria Clementina Esperón, agregada de prensa en la Embajada de México en Bogotá, cuyo envío superó las dos toneladas y alcanzó un valor unitario de 316 dólares por kilo. También figura Antonio Perea Santiesteban, consejero económico en Estocolmo, con tres toneladas de bienes valuados en 129 mil dólares, y la ex cónsul en Estambul, Isabel Arvide Limón, con más de una tonelada por 108 mil dólares.
Otros diplomáticos con mudanzas de alto costo fueron José Alfonso Suárez del Real en París, Pablo Marentes González en Austin, Rafael Bernal Cuevas en Estados Unidos, Raúl Bolaños Cacho Guzmán en São Paulo, Carlos Martín Jiménez Macías en Madrid, Miguel Jorge García Winder en Roma, Eduardo Martínez Curiel en Canberra, Hernán de Jesús Ruiz Bravo en Beijing y Vicente Margarito Sánchez Ventura en San Francisco.
La investigación de MCCI también identificó casos de funcionarios que gastaron menos en sus traslados, como Paulino Rafael Robles Gil Cozzi desde Catar (60 mil dólares), Rosa Elva García Franco desde Kuwait (44 mil 999 dólares), y María Teresa Rosas Jasso desde Irlanda (45 mil dólares). El caso más bajo fue el de Rafael Fernando Marín Mollinedo, quien importó pertenencias desde Ginebra por apenas 5 mil dólares.
El trabajo de Eduardo Buendía para MCCI expone la magnitud económica de las mudanzas diplomáticas y evidencia la contradicción entre los elevados costos de estos traslados y la narrativa oficial de austeridad. La investigación subraya que cada envío equivale al patrimonio completo de una familia mexicana y plantea un cuestionamiento sobre la congruencia entre las políticas públicas y las prácticas administrativas en el servicio exterior.

