La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) confirmó este martes la decisión del gobierno de Estados Unidos de abandonar el organismo al concluir el año 2026. La directora general Audrey Azoulay manifestó su “profundo pesar” por el anuncio, al que también se sumó el secretario general de la ONU, António Guterres, mediante su portavoz.
El retiro, según la agencia, se esperaba ante antecedentes previos: Washington había cortado vínculos con la UNESCO en 1984 y nuevamente en 2017, ambos por desacuerdos políticos en torno al conflicto palestino-israelí. En esta ocasión, la Casa Blanca reiteró los mismos argumentos utilizados durante el primer mandato de Donald Trump.
La decisión, según Azoulay, podría afectar directamente a socios locales estadounidenses vinculados a proyectos culturales, educativos y académicos, tales como sitios en proceso de inscripción en la lista de Patrimonio Mundial o ciudades que participan en redes creativas internacionales.
La directora general aseguró que la agencia ha tomado medidas para minimizar el impacto. La contribución financiera de Estados Unidos, que en 2017 representaba casi una cuarta parte del presupuesto, hoy equivale apenas al 8%. Paralelamente, los aportes voluntarios de otros Estados miembros se han duplicado desde 2018, lo que ha permitido fortalecer la gestión de proyectos y ampliar el alcance de sus programas.
Desde su última desvinculación en 2017, la UNESCO ha desarrollado iniciativas en diversas regiones, incluyendo la reconstrucción de Mosul en Iraq, programas educativos en Ucrania, Yemen y Líbano, y la elaboración de marcos éticos para el uso de inteligencia artificial. En temas como la memoria del Holocausto, la agencia ha mantenido una participación activa reconocida por entidades estadounidenses y comunitarias internacionales.
Actualmente, la agencia apoya a 85 países en programas contra la negación histórica y el discurso de odio. A pesar del anuncio, la dirección de la UNESCO destacó que no se prevén recortes de personal ni cancelación de proyectos. El organismo continuará colaborando con actores estadounidenses de los sectores privado, académico y asociativo.
Azoulay concluyó que la organización permanecerá abierta al diálogo y que Estados Unidos conserva un espacio vigente dentro de la agencia, a pesar de las tensiones políticas que marcaron sus anteriores retiros. Según sus declaraciones, el entorno político global ha cambiado y la UNESCO sigue siendo un espacio multilateral de consenso.

