Pedro Hugo Montero
El concepto de austeridad bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum hereda las políticas de “mesura” de López Obrador, enfocándose no solo en la macroeconomía, sino también en el impacto del incumplimiento de pagos a proveedores, lo que está afectando al sector privado.
Desde su toma de protesta, la Presidenta dejó en claro que gobernará con los principios obradoristas de prosperidad compartida, enfocándose en los pobres, con una distribución equitativa de la riqueza.
Por lo mismo dará continuidad a la austeridad republicana, de tal modo que ningún gobernante debe tener privilegios excesivos y que el gobierno no debe ser una carga para el pueblo.
Hasta ese punto el discurso es llamativo e incluso esperanzador, ya dijo lo que se hará, falta ver como lo realizará, de entrada pretende reducir 10% el monto de la nómina del Gobierno Federal, si bien puede interpretarse como una señal de eficiencia y eficacia, también enciende una alerta, eso implicaría por lo menos reducción de sueldos y a quienes no estén de acuerdo despidos. El primer caso puede detonar el incremento de la corrupción, que no han podido combatir. El segundo implica liquidaciones e incremento en el desempleo de manera directamente proporcional, así como daños colaterales, sociales y de seguridad por mencionar algunos.
Por ejemplo, la mal entendida austeridad republicana del gobierno anterior, específicamente en la Secretaría de Gobernación (Segob) la red de centros de datos de Telmex suspendió el servicio de internet a dicha dependencia por falta de pago. La deuda total era de 63 millones de pesos, a la fecha no se sabe si se cubrió el adeudo o se llegó a un convenio, no creo que se sepa ni que lo pueda proporcionar el INAI que está punto de desaparecer.
Hay que recordar que dentro de su discurso envió un mensaje a los inversionistas preocupados por la aprobación de la reforma al Poder Judicial, al asegurar que sus inversiones están seguras en México. También anunció cooperación con Estados Unidos y Canadá, países con los que “no competimos, nos cooperamos”. ¿Será? Los inversionistas, saben del riesgo de creer en un gobierno de estas características, toman cautela y esperan que se aprueben las reglas secundarias, para tomar decisiones, independientemente del entorno global.
De acuerdo con las secciones económicas de los principales diarios la encuesta a especialistas del sector privado recabada por el Banco de México a fines de septiembre muestra un nuevo ajuste a la baja en su pronóstico de crecimiento del PIB para este año que pasó a 1.45% desde 1.57% que tenía en agosto y para el próximo que pasó a 1.28% desde 1.48% que esperaban el mes pasado.
En tanto, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) señala que la economía mexicana tiene un estancamiento generalizado, esto como resultado al interpretar sus indicadores mensuales adelantados. En septiembre, el Indicador IMEF Manufacturero subió 0.9 puntos respecto al mes de agosto, situándose en 49.5 unidades.
Dentro de este escenario, existía incertidumbre respecto con la paridad cambiaria. Tras tomar Sheinbaum posesión de la Presidencia de la República, el peso mexicano registró una relativa estabilidad. No hubo preocupación adicional por el hecho de que haya defendido la reforma judicial, ni tampoco porque haya hecho la propuesta de ampliar los programas sociales.
Dichas disposiciones son Identificadas como herramientas a utilizar para poder mantener el control de los votos electorales y de las instituciones del país, que es lo que termina por frenar el crecimiento y desarrollo de la economía, anunciando así una quiebra económica de la nación.

