Entre el hielo y la esperanza: México deja huella en Milán–Cortina

by Enlace Noticias

En esta semana olímpica, México ha escrito historia para Milano-Cortina 2026. Sin medallas, pero con momentos que pesan, la delegación nacional vivió una edición marcada por hitos, despedidas y debuts que amplían la conversación sobre el lugar de México en los deportes de invierno.

México contó con su delegación más grande después de 40 años participando en esta edición invernal.

Donovan Carrillo nos regaló una gran presentación al ritmo de Elvis Presley, una rutina limpia, siendo de los pocos patinadores que no cayeron en esa final, que lo colocó en el lugar 22. Aunque es la misma posición que logró el año pasado, mejoró su puntuación tanto en el programa libre como en el total, mostrando evolución y constancia. Al final de la competencia Donovan dejo en claro que todavía hay más camino por recorrer y que espera lo veamos una vez más en los próximos juegos olímpicos.

Por su parte, Sarah Schleper y Lasse Gaxiola hicieron historia al convertirse en la primera dupla madre-hijo en competir en una misma edición de los Juegos Olímpicos de Invierno. Y ese no fue su único hito. Sarah se convirtió en la primera esquiadora alpina en participar en siete ediciones olímpicas y en la primera mujer mexicana en hacerlo en tres ocasiones. Quedó en la posición 26 en el supergigante femenil y, lamentablemente, fue descalificada en el eslalon gigante femenil tras un detalle técnico con sus esquís. Con esos resultados, Sarah se despide de una larga carrera olímpica y da paso a una nueva etapa enfocada en impulsar a jóvenes mexicanos.

Lasse Gaxiola debutó con 18 años en el eslalon gigante masculino, donde terminó en la posición 53. No fue el resultado que esperaba, pero ha dejado claro que busca mejorar, ser más rápido y pelear por el podio en el futuro En el eslalon varonil no logró terminar la prueba, al igual que más de 40 esquiadores, en una jornada marcada por las difíciles condiciones climáticas.

Regina Martínez protagonizó otro momento histórico al convertirse en la primera mexicana en competir en esquí de fondo. Terminó en la última posición, pero al cruzar la meta fue recibida con abrazos y celebración por parte de otras esquiadoras.

Por último, Allan Corona participó en los 10 km de esquí de fondo, donde terminó en el lugar 105. Al finalizar, esperó en la meta a Matthew Smith, de Sudáfrica, a quien él mismo introdujo en este deporte. Un gesto que subraya que el espíritu olímpico no solo vive en el podio, sino también en la comunidad que se construye alrededor del deporte.

Los cinco mexicanos que representaron al país este año no solo compitieron contra el cronómetro y las condiciones del clima; también cargaron con la responsabilidad de abrir camino. En un país donde los deportes de nieve no forman parte de la tradición, cada participación amplía el horizonte. Despiertan curiosidad, siembran referentes y demuestran que, aunque parezca improbable, sí es posible llegar. Quizá en cuatro años veamos más nombres, más representación y, por qué no, la posibilidad real de pelear por un metal olímpico.

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