Espada del Augurio…Salva al Rey

by Enlace Noticias

Por: Pedro Hugo Montero

El cartón de Obi publicado en Reforma es brutal, sobre una bandera de Estados Unidos navega un barco negro con el nombre de Rocha Moya, pero el barco ya se hunde, y mientras comienza a inclinarse hacia el naufragio, dos ratas saltan desesperadas para abandonarlo. El título remata la escena: “Entrega de pruebas”

No hacía falta explicar más, porque eso es exactamente lo que hoy ocurre dentro del régimen de Morena.

El pacto de silencio empezó a romperse.

Hace dos semanas lo advertimos en esta columna: cuando el miedo a una cadena perpetua en Estados Unidos aparece… la lealtad ideológica desaparece, y eso parece estar ocurriendo ya, dos personajes ligados al círculo del caso Rocha Moya prefirieron entregarse a las autoridades estadounidenses antes que seguir jugando a la resistencia patriótica de la 4T o incluso arriesgar su vida al permanecer en México.

  1. Gerardo Mérida.
  2. Enrique Díaz.

Dos piezas clave, hombres cercanos al sistema político sinaloense, dos funcionarios que, casualmente, decidieron entregarse casi al mismo tiempo, y justo el mismo día en que Claudia Sheinbaum sostuvo una llamada con Donald Trump. Demasiadas casualidades para Morena.

La columna Templo Mayor lo resumió con precisión quirúrgica: “¿Será suficiente entregar a dos alfiles para salvar al rey?”

Ahí está toda la historia, porque el verdadero problema no son los operadores menores, el problema es el rey intocable, y todos saben quién es.

Rubén Rocha Moya nunca fue el rey del tablero, fue una torre poderosa, una pieza cercana al centro del poder, un operador protegido, útil para el sistema, pero cuando el tablero comienza a incendiarse, las piezas se sacrifican, especialmente las que ya estorban. ¿Será por eso el temor que tenía antes de pedir la licencia? Como sea, EUA, ya lo tenía localizado en el palacio de gobierno de Sinaloa, pero ¿será que esos elementos de la Guardia Nacional le den el mismo trato que al Mencho y mejor lo entreguen embolsado para que no hable? ¿O mejor aún, siga los pasos de sus colaboradores y se entregue? También se rumora que pedirá licencia definitiva, veamos qué maromas se avienta Sheinbaum, esta semana.

Y mientras los alfiles empiezan a cruzar la frontera rumbo a acuerdos judiciales, el gobernador con licencia y el senador Enrique Inzunza Cázarez siguen atrincherados políticamente, aunque cada vez menos, porque las versiones sobre negociaciones en San Diego ya dejaron de parecer simples rumores de redes sociales.

En X comenzaron a circular publicaciones sobre presuntas negociaciones de Inzunza para convertirse en testigo cooperante. Incluso algunas cuentas afirmaron que habría sido ubicado por autoridades estadounidenses, hasta ahora no existe confirmación oficial de captura o entrega del senador, pero el simple hecho de que el rumor haya escalado tanto revela algo mucho más importante: el nivel de miedo y desconfianza que ya existe dentro del propio morenismo.

Porque cuando todos creen que el siguiente en negociar eres tú…es porque el barco ya empezó a hundirse.

Y el miedo tiene explicación, en Estados Unidos no se negocia como en México, allá no basta un discurso mañanero, una encuesta a modo o una marcha clientelar para desaparecer expedientes, allá se negocia información:

  • Nombres.
  • Rutas.
  • Financiamiento.
  • Operadores.
  • Protección política.

Y cada detenido vale por lo que pueda entregar, por eso el escenario que Morena más temía parece comenzar a materializarse: la transformación de exfuncionarios en testigos protegidos.

Mientras tanto, la narrativa oficial se cae a pedazos, Gerardo Fernández Noroña todavía intenta burlarse de las acusaciones y minimizar el tema con ese cinismo que ya se volvió marca registrada del régimen, pero incluso voces que antes eran prudentes ya comenzaron a reventar.

Carlos Loret de Mola criticó duramente el tono burlón del oficialismo frente al avance de investigaciones en Estados Unidos.

Y en redes sociales la percepción ya es devastadora: Morena no combate al narco. Morena protege a sus operadores… hasta que se vuelven sacrificables.

El problema para Claudia Sheinbaum es que cada defensa pública le cuesta capital político, cada vez que intenta blindar a Rocha Moya, el costo aumenta, cuando minimiza las acusaciones, la narrativa internacional empeora, cada vez que acusa “golpismo”, más personas sienten que el gobierno actúa como abogado defensor de los señalados, y eso empieza a desgastar incluso a quienes todavía querían creer en ella.

Mientras tanto, en Estados Unidos ocurre algo todavía más peligroso para Morena: demócratas y republicanos parecen coincidir en algo, México se convirtió en un problema de seguridad nacional.

Y cuando Washington entra en consenso bipartidista sobre un enemigo externo… las cosas suelen ponerse serias.

Muy serias.

Por eso el cartón de Obi es tan poderoso, porque no muestra un barco fuerte, sino más bien uno condenado, sobre todo muestra algo peor: las ratas ya comenzaron a saltar.

El obradorismo construyó durante años un sistema basado en lealtades absolutas. Pero hay algo más fuerte que la ideología: el miedo a una prisión estadounidense, ahí se acaban los discursos soberanistas, ahí desaparece la “dignidad revolucionaria”. Ahí se esfuma la lealtad al movimiento, porque cuando EUA o la DEA toca la puerta… todos empiezan a hablar.

Y quizás por eso crece también la presión sobre Claudia Sheinbaum para romper finalmente el pacto político con el lopezobradorismo más tóxico, incluso voces opositoras como Claudio X. González han insistido en que la Presidenta debe deslindarse de quienes hoy representan un enorme pasivo político y judicial. Pero el problema es que tal vez ya sea demasiado tarde, porque cuando el barco comienza a hundirse…las ratas no preguntan quién tiene la culpa, solo corren para salvarse primero.

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