La bancada del PRI en la Cámara de Diputados abrió un nuevo frente en la discusión educativa al presentar una iniciativa que busca establecer, por ley, programas de becas de excelencia académica para estudiantes con alto rendimiento. La propuesta, encabezada por el coordinador Rubén Moreira Valdez y respaldada por las diputadas Laura Ivonne Ruiz Moreno, Xitlalic Ceja García, Ana González González y el diputado Juan Moreno de Haro, plantea que equidad y mérito se conviertan en principios rectores de la política pública.
La iniciativa establece como requisito un promedio mínimo de 9 y criterios objetivos, equitativos y transparentes para acceder a estos apoyos. Los legisladores argumentaron que el reconocimiento al esfuerzo individual debe integrarse de manera explícita en la Ley General de Educación, obligando a las autoridades a implementar programas de becas de excelencia en todos los niveles educativos.
En el documento presentado, los priistas señalaron que la inclusión de este criterio no sólo fortalece el desempeño académico, sino que genera incentivos que pueden elevar la calidad educativa. Al mismo tiempo, prevén que las autoridades puedan complementar el esquema con elementos que atiendan las particularidades de cada contexto, con el fin de mantener un equilibrio entre mérito y equidad.
“La educación constituye el eje central para el desarrollo social, económico y cultural de cualquier nación”, afirmaron los legisladores, al recordar que, pese a los avances en cobertura, persisten retos significativos en permanencia, equidad y calidad. En un contexto marcado por desigualdad económica y por los efectos de la pandemia, subrayaron la necesidad de fortalecer mecanismos que garanticen trayectorias educativas completas.
La bancada priista destacó que uno de los principales desafíos estructurales del sistema educativo es la deserción escolar. De acuerdo con cifras del INEGI, más de cinco millones de estudiantes abandonaron sus estudios durante la pandemia: 2.9 millones por falta de recursos económicos y 2.3 millones por dificultades asociadas a la educación a distancia, como la carencia de dispositivos o conectividad. Además, alrededor de 740 mil estudiantes no concluyeron el ciclo escolar 2019-2020, lo que evidenció el impacto inmediato de la crisis sanitaria.
Los diputados advirtieron que aún existe un número significativo de niñas, niños y jóvenes fuera del sistema educativo, y que la falta de recursos económicos sigue siendo un factor determinante. Este fenómeno, señalaron, demuestra que la deserción escolar no es un problema coyuntural, sino estructural y estrechamente vinculado a las condiciones socioeconómicas de los hogares.
Con esta iniciativa, el PRI busca consolidar un modelo educativo que no sólo garantice el acceso, sino que también reconozca y promueva el desempeño sobresaliente, con la intención de fortalecer la movilidad social y el desarrollo nacional desde el ámbito educativo.

