Cam Schlittler no necesitaba que nadie le explicara lo que significa Fenway Park. Creció lo suficientemente cerca como para sentir su historia, su ruido y su presión. Y seis meses después de haber eliminado a los Medias Rojas con una actuación memorable en la Serie del Comodín, el derecho de los Yankees regresó al escenario de su infancia para firmar su primera apertura profesional en ese montículo, trabajando ocho entradas de calidad en la victoria de Nueva York por 4‑2 que completó la barrida.
El novato absorbió el ambiente sin desbordarse. Con sus padres observando desde la zona baja, limitó a Boston a dos carreras —solo una limpia— y cuatro imparables, ponchó a cinco y mostró el aplomo de un veterano. El único daño contundente fue un jonrón solitario del venezolano Carlos Narváez que superó el Monstruo Verde en el quinto episodio. El resto del tiempo, Schlittler controló el ritmo, mezcló sus lanzamientos y mantuvo a raya a una ofensiva que nunca encontró ajustes.
El juego se inclinó definitivamente en el séptimo inning, cuando Cody Bellinger, entrando como emergente, conectó un sencillo de dos carreras que rompió el empate y encaminó a los Yankees a su sexta victoria consecutiva. Aaron Judge había aportado antes un imparable productor, mientras que Jazz Chisholm Jr. abrió el marcador con su primer cuadrangular de la temporada, un batazo corto pero efectivo que se coló por el Poste Pesky.
Del lado de Boston, el debutante Payton Tolle dejó una impresión poderosa. Llamado de emergencia, el mejor prospecto de la organización ponchó a 11 bateadores en seis entradas, permitiendo solo el jonrón de Chisholm. Su dominio mantuvo a los Medias Rojas en juego hasta que el bullpen no pudo contener el ataque neoyorquino.
Para Schlittler, la noche fue más que una victoria. Fue el cierre de un círculo: de aficionado en Walpole a protagonista en Fenway, ahora del lado contrario de la rivalidad. Su actuación, calificada por Aaron Boone como “digna de un as”, confirmó que su ascenso no es casualidad y que los Yankees tienen en él una pieza que puede marcar diferencia en la rotación.
Nueva York se marcha de Boston con una barrida que no conseguía desde 2021 y con un brazo joven que demostró estar listo para los escenarios más exigentes. Fenway lo vio crecer desde las gradas; ahora lo ve dominar desde la lomita.

