Los Padres continúan dejando atrás su lento inicio y sumaron su sexta victoria consecutiva —nueve en sus últimos diez juegos— con un triunfo de 4-1 sobre los Mariners en el Petco Park, una noche que dejó señales claras sobre lo que este equipo necesita para sostener su impulso.
La rotación llegó al juego con una baja sensible: Nick Pivetta fue colocado en la lista de lesionados por inflamación en el codo derecho, uniéndose a Joe Musgrove, quien no ha lanzado en toda la temporada. Con dos de sus tres abridores proyectados fuera de acción, San Diego necesita estabilidad inmediata, y Michael King dio un paso en esa dirección. El derecho trabajó seis entradas de una carrera con cinco ponches, su segunda apertura de calidad consecutiva, mostrando destellos de la versión dominante que tuvo en 2024.
Detrás de King, la rotación se sostiene con la irrupción de Randy Vásquez y la presencia de Walker Buehler, Germán Márquez y Matt Waldron, quien tomará el lugar de Pivetta este fin de semana. Con tantas interrogantes en la parte baja, King se vuelve una pieza esencial cada cinco días.
El turno clave de la noche llegó en el segundo inning, cuando Xander Bogaerts —quien había sufrido una racha de mala fortuna en la primera semana— conectó un sencillo que rebotó en la base de segunda. Su segundo hit, sin embargo, no tuvo nada de suerte: con dos corredores en base y cuenta de 0-2 ante Bryan Woo, Bogaerts trabajó hasta llenar la cuenta y luego conectó un sencillo de dos carreras al jardín central para darle a los Padres una ventaja que no perderían. Más tarde, en el octavo, añadió un imparable productor para cerrar una actuación de 4-3.
En el bullpen, Adrián Morejón finalmente recibió la “regresión positiva” que sus métricas anticipaban. Tras permitir nueve carreras en 6.2 entradas pese a un FIP de 2.14, el zurdo cubano retiró un séptimo inning perfecto, incluyendo un ponche en tres lanzamientos a Patrick Wisdom. Jason Adam y Mason Miller completaron el trabajo en el octavo y noveno, tal como lo había planeado el cuerpo técnico.
Con ofensiva oportuna, un abridor que empieza a estabilizarse y un bullpen que recupera su forma, los Padres siguen sumando victorias y dejando claro que su mal inicio quedó atrás. La serie continúa con San Diego en pleno ascenso y con la rotación buscando mantener el ritmo pese a las ausencias.

