La minuta 123 de la Junta de Gobierno del Banco de México, correspondiente a la decisión del 26 de marzo de 2026, muestra un diagnóstico económico complejo: desaceleración interna, presiones inflacionarias persistentes, mercados laborales debilitados y un entorno internacional afectado por el conflicto en Medio Oriente. Aun así, la Junta decidió reducir la tasa de referencia en 25 puntos base, decisión que se tomó en un contexto donde varios indicadores apuntaban a riesgos al alza para la inflación y a un deterioro de la actividad económica.
Un entorno global dominado por la incertidumbre y el impacto del conflicto en Medio Oriente
Los miembros de la Junta coincidieron en que la economía mundial enfrenta un incremento significativo en la incertidumbre debido a la intensificación del conflicto en Medio Oriente. La minuta señala que este conflicto afecta una ruta por la que transita cerca del 20% del petróleo global y ha provocado incrementos en los precios de energéticos, fertilizantes y combustibles. El documento advierte que estos choques podrían trasladarse a la inflación global y afectar la actividad económica, dependiendo de la duración e intensidad del conflicto.
La Reserva Federal mantuvo sin cambio su tasa, adoptando un tono de cautela ante revisiones al alza en la inflación estadounidense. Los mercados financieros internacionales mostraron volatilidad, apreciación del dólar y un apretamiento de las condiciones financieras globales.
Actividad económica en México: señales claras de debilidad
La minuta confirma que la economía mexicana entró en una fase de menor dinamismo. El PIB creció solo 0.56% en 2025 y el IGAE cayó 0.92% en enero de 2026, revirtiendo parte del avance del año previo. La inversión fija bruta se contrajo 6.4% en 2025 y el mercado laboral mostró un enfriamiento sostenido: el empleo formal creció apenas 0.3%, su nivel más bajo en dos décadas fuera de crisis.
La Junta reconoce que la economía opera con holgura y que el balance de riesgos para el crecimiento está sesgado a la baja, con probabilidad mayor de que el PIB crezca por debajo del 1.6% previsto para 2026.
Inflación: tendencia al alza y presiones persistentes
Todos los miembros observaron que la inflación general aumentó de 3.77% a 4.63% entre enero y marzo, impulsada por el componente no subyacente, especialmente frutas y verduras. La inflación subyacente se mantuvo prácticamente sin cambio, pero con una tendencia al alza desde hace un año.
La minuta destaca que:
- La inflación general muestra una trayectoria ascendente casi ininterrumpida desde julio.
- Las mercancías alimenticias registraron incrementos significativos a inicios de año.
- Los efectos del IEPS fueron de una sola vez, pero mantienen un efecto base que elevará la inflación subyacente anual durante todo 2026.
- La inflación de servicios avanza lentamente, con presiones en vivienda y educación.
El dilema de política monetaria: inflación al alza y economía debilitada
Pese a este panorama, la Junta decidió recortar la tasa de referencia. La minuta muestra que la decisión se sustentó en la debilidad económica y en la percepción de que las condiciones de holgura limitarán presiones inflacionarias futuras. Sin embargo, el documento también revela que:
- El balance de riesgos para la inflación mantiene un sesgo al alza.
- Los pronósticos de inflación se ajustaron al alza entre el primer y tercer trimestre de 2026.
- La inflación subyacente no muestra una trayectoria clara de convergencia.
La decisión, por tanto, se tomó en un contexto donde los riesgos inflacionarios no habían disminuido.
Un mensaje implícito: Banxico opera con flexibilidad, no bajo un esquema estricto
La minuta confirma que la Junta ponderó más la debilidad económica que el deterioro inflacionario. Esto sugiere que Banxico está actuando bajo un esquema flexible de objetivos de inflación, donde la convergencia a la meta se evalúa en el mediano plazo y no de manera mecánica frente a los pronósticos inmediatos.
Conclusión: una decisión que abre preguntas sobre la comunicación y la estrategia
La minuta 123 expone un entorno económico adverso y un banco central que opta por flexibilizar su postura monetaria pese a señales de inflación al alza. La decisión de recortar la tasa en este contexto podría generar cuestionamientos sobre la consistencia del mensaje de Banxico y sobre la forma en que pondera los riesgos inflacionarios frente a la debilidad económica.
El documento deja claro que la institución enfrenta un equilibrio delicado: sostener la credibilidad de su meta de inflación mientras responde a un entorno interno y externo que se deteriora simultáneamente.

