La Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) afirmó que el sistema educativo nacional no está formando a las generaciones que demanda el contexto económico actual y sostuvo que la falta de calidad educativa se ha convertido en un factor que limita el crecimiento, la competitividad y la movilidad social del país.
En un posicionamiento fechado el 12 de abril de 2026, el organismo señaló que México enfrenta un “punto de inflexión” en medio de oportunidades como la relocalización de cadenas productivas, pero advirtió que el rezago educativo impide capitalizar ese escenario. La organización plantea que el modelo vigente ha privilegiado la cobertura y la permanencia por encima del aprendizaje efectivo, lo que ha generado una desconexión entre la política educativa y los resultados académicos.
El diagnóstico incorpora datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que ubican a México en el lugar 35 de 37 países evaluados en la prueba PISA 2022. Solo 34% de los estudiantes alcanza niveles básicos en matemáticas, 53% en lectura y 49% en ciencias. El documento advierte que estos resultados reflejan que el sistema “no garantiza aprendizajes significativos”.
A esto se suman condiciones estructurales que, según el posicionamiento, limitan el desempeño educativo. COPARMEX refiere que en regiones del sur y sureste persisten carencias en infraestructura, conectividad y servicios básicos, mientras que la inseguridad impacta directamente en la experiencia escolar: 22% del alumnado reporta no sentirse seguro en el trayecto a la escuela, por encima del promedio internacional.
El organismo también expone que el financiamiento educativo se mantiene por debajo de estándares internacionales. En 2025, el gasto en educación, ciencia y cultura fue de 3.2% del PIB, lejos del rango de 4% a 6% recomendado por organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo. Esta tendencia, señala, se ha mantenido a la baja desde 2015.
En materia de permanencia, la COPARMEX reconoce avances, pero advierte que persiste una salida relevante de estudiantes, particularmente en educación media superior, donde la deserción alcanza 8.5%. Además, el rezago educativo afecta al 19.4% de la población, de acuerdo con cifras del INEGI citadas en el documento.
El posicionamiento también cuestiona los resultados de la llamada Nueva Escuela Mexicana. A casi dos años de su implementación, sostiene que no existen mejoras medibles en el aprendizaje y que los objetivos del modelo no se han traducido en resultados verificables. Señala, además, que la cobertura limitada de evaluaciones impide contar con información suficiente para tomar decisiones de política pública.
En el plano económico, la organización introduce un elemento de presión adicional: el mercado laboral. Advierte que el 86% de los empleadores a nivel global prevé cambios en sus modelos de negocio derivados de la inteligencia artificial y el procesamiento de datos, mientras que 63% identifica las brechas de habilidades como su principal obstáculo. En ese contexto, afirma que México requiere perfiles con capacidades en tecnología, análisis y pensamiento crítico para competir en entornos internacionales.
Frente a este escenario, COPARMEX plantea una agenda centrada en resultados que incluye priorizar habilidades clave como comprensión lectora, pensamiento matemático y competencias digitales; fortalecer la formación docente; garantizar escuelas con condiciones básicas; implementar evaluaciones continuas; y vincular de manera directa al sistema educativo con el sector productivo.
El organismo reconoce la apertura de foros anunciada por la Secretaría de Educación Pública, encabezada por Mario Delgado, pero advierte que el país no puede postergar decisiones estructurales. “Sin aprendizaje de calidad, no habrá crecimiento sostenible”, señala el documento.
El posicionamiento concluye que la falta de resultados en el sistema educativo no solo representa un problema académico, sino una limitante económica. La advertencia central queda establecida en términos directos: sin educación pertinente, México no podrá sostener su inserción en la economía global ni responder a las exigencias del nuevo entorno productivo.

