El debate legislativo sobre la reforma electoral tomó fuerza luego de que el diputado Rubén Moreira Valdez, del PRI, advirtiera que la iniciativa enviada por el Ejecutivo federal es autoritaria, regresiva y construida sin consenso. Durante el programa “Con Peras, Manzanas y Naranjas”, el legislador sostuvo que la propuesta debilita a los partidos, abre la puerta a la censura y podría favorecer la sobrerrepresentación de Morena en el Congreso.
Moreira señaló que, por primera vez en décadas, una reforma electoral surge exclusivamente desde el poder, sin diálogo con partidos, especialistas ni academia. Recordó que históricamente estos cambios se construían mediante acuerdos amplios, diagnósticos técnicos y participación plural, elementos ausentes en el proyecto actual.
El coordinador priista cuestionó además que la iniciativa constitucional haya sido presentada sin el paquete de leyes secundarias, pese a que el propio texto remite a reglas que aún no existen. Afirmó que el documento contiene deficiencias técnicas, inconsistencias y exposiciones de motivos extensas que derivan en modificaciones poco claras.
Moreira rechazó el argumento de que la reforma reducirá el costo de las elecciones y sostuvo que, en realidad, debilita a los partidos y concentra poder político. Aseguró que el PRI votará en contra porque la propuesta no garantiza imparcialidad, no establece un blindaje contra la infiltración criminal y no asegura piso parejo entre fuerzas políticas.
El abogado Miguel Ángel Sulub coincidió en que el nuevo mecanismo de asignación de diputaciones de representación proporcional es ambiguo y podría derivar en decisiones discrecionales. Alertó que varios cambios trasladan decisiones políticas a liderazgos locales, lo que podría reactivar prácticas como los “acordeones electorales” y permitir sobrerrepresentación más allá del voto real.
Por su parte, el economista Mario Di Costanzo afirmó que la iniciativa refleja una intención de conservar el poder y advirtió tensiones internas entre fuerzas aliadas del oficialismo. Señaló que el temor a perder posiciones en 2027 podría estar detrás del impulso acelerado de la reforma.
Moreira anticipó que Morena podría intentar aprobar el proyecto de manera rápida en las comisiones de Puntos Constitucionales y Reforma Político‑Electoral, sin un verdadero parlamento abierto ni discusión amplia. El legislador insistió en que el problema central de la democracia mexicana —la intervención del crimen organizado en elecciones— no está siendo atendido.

