Max Muncy volvió a ocupar el centro del escenario en el Dodger Stadium y extendió su lugar en la historia de la franquicia con una actuación que modificó el rumbo del juego y de los registros del club. El pelotero con más tiempo consecutivo en el roster conectó tres jonrones, incluido el batazo que dejó en el terreno a los Rangers, en la victoria de los Dodgers por 8-7, resultado que convirtió a Los Ángeles en el primer equipo de MLB en alcanzar 10 triunfos en la temporada.
La noche comenzó con un ascenso inmediato en la lista histórica de cuadrangulares. En su primer turno, Muncy aprovechó un cutter alto en cuenta de 2-1 de Kumar Rocker y lo envió 399 pies al jardín derecho para abrir el marcador en la segunda entrada, batazo que lo empató con Steve Garvey. En su siguiente aparición, encontró un sinker en el primer pitcheo y lo dirigió a 396 pies hacia el jardín izquierdo-central, firmando el vigésimo juego de múltiples jonrones en su carrera y superando definitivamente a Garvey para quedarse solo en el sexto lugar de la franquicia con 212 cuadrangulares.
El cierre fue el golpe definitivo. Tras una novena entrada en la que Edwin Díaz no pudo sostener una ventaja de tres carreras, Muncy volvió al plato con el juego empatado y respondió con un cuadrangular decisivo ante Jacob Latz, completando el hat trick y dejando en el terreno a Texas. Con ese batazo, llegó a 213 jonrones con la camiseta de los Dodgers, quedando solo por detrás de Duke Snider, Gil Hodges, Eric Karros, Roy Campanella y Ron Cey en la historia del club.
Mientras Shohei Ohtani extendía su propia racha ofensiva al superar a Ichiro Suzuki con 44 juegos consecutivos embasándose, Muncy consolidaba una noche que reforzó su peso en la organización y su vigencia en el orden al bate. La combinación de historia, poder y oportunidad definió un juego que se inclinó únicamente cuando el veterano volvió a conectar en el momento más determinante.

