La selección mexicana llegó a Houston con la ofensiva encendida y lo confirmó con una victoria contundente de 16-0 sobre Brasil, encuentro que terminó en seis entradas por la regla de diferencia de carreras. El triunfo dejó listo el escenario para el choque más esperado del Grupo B: México invicto contra Estados Unidos invicto, este lunes a las 8 p.m. ET.
El cierre del juego llegó con un batazo que selló la noche. Julián Ornelas conectó un jonrón de dos carreras hacia el jardín derecho en la parte baja del sexto inning, suficiente para que el encuentro concluyera por reglamento. Pero la paliza se había construido desde mucho antes, impulsada por las figuras del equipo y por un Daikin Park repleto de aficionados mexicanos.
Alejandro Kirk, en su segundo Clásico Mundial, firmó el batazo más largo del juego con un jonrón de tres carreras al jardín izquierdo-central en el cuarto episodio, ampliando la ventaja a doble dígito. Jarren Durán también aportó con su primer cuadrangular del torneo, mientras que Jonathan Aranda abrió el marcador con un sencillo productor en el primer inning y anotó después en un doble de Kirk, recorriendo las bases a toda velocidad.
Randy Arozarena, protagonista del histórico recorrido de México en 2023, sumó un doble y dos carreras anotadas. Cada bateador titular conectó al menos un hit y la ofensiva totalizó 16 imparables, mientras que el pitcheo mexicano limitó a Brasil a solo tres.
El ambiente en Houston fue parte esencial de la noche. Con 36,380 aficionados en las gradas, el estadio se convirtió en un mosaico verde, blanco y rojo. Las cámaras enfocaron máscaras de lucha libre, banderas, playeras del “Team Mexico” y un público que cantó a todo pulmón cuando sonó “Tragos Amargos” al final del quinto inning. La conexión entre jugadores y afición fue evidente; Arozarena incluso firmó autógrafos durante el juego.
Aranda lo resumió antes del encuentro: representar al país supera cualquier escenario, incluso la Serie Mundial. La respuesta del público confirmó esa sensación hasta el último out.

