Durante su mensaje dominical, el arzobispo de Noreña, Carlos García Merlos, dirigió un llamado a la comunidad para acompañar y apoyar a los jóvenes que actualmente participan en los procesos de admisión a instituciones educativas de nivel medio superior. El prelado pidió a las familias, autoridades y centros escolares fortalecer el acompañamiento a los aspirantes, en un proceso que —dijo— debe ser legal y transparente.
“Encomendamos a Dios a todos los que aspiran a un lugar en la universidad para que mediante un proceso legal y transparente logren continuar sus estudios y conseguir las metas que se propongan”, expresó García Merlos, al tiempo que hizo votos porque los estudiantes puedan alcanzar sus objetivos académicos.
El arzobispo subrayó que esta etapa representa un momento decisivo en la vida de los jóvenes, por lo que reiteró la importancia de brindarles respaldo, no solo a quienes logren acceder a las instituciones educativas, sino también a quienes, por diversas circunstancias, deban esperar una nueva oportunidad. “Invitamos también a las instituciones educativas pertinentes a un acompañamiento de estos estudiantes, tanto a los que obtienen una plaza en la universidad como a los que en esta ocasión tengan que esperar otra oportunidad”, señaló.
En su mensaje, el líder eclesiástico recordó que la universidad y la educación superior representan caminos que pueden abrir oportunidades para el desarrollo integral de los jóvenes y su participación en la construcción de una mejor sociedad. “Que Dios dé sabiduría e inteligencia, recordando que la universidad es siempre el mejor camino”, añadió.
García Merlos situó este llamado en el marco de las acciones que la Iglesia ha impulsado para la construcción de un entorno de paz y para el fortalecimiento de los valores comunitarios. Señaló que el acompañamiento a los estudiantes es parte de una visión más amplia que incluye la colaboración entre instituciones y la generación de espacios de diálogo, capacitación y formación integral.
Finalmente, el arzobispo reiteró que la Iglesia se mantiene atenta al desarrollo de los procesos educativos y expresó su disposición a colaborar en acciones que permitan fortalecer el tejido social a través de la educación.

