La noche era especial y Brayan Bello lo sabía. En su debut de temporada con los Medias Rojas, el derecho dominicano regresó al montículo con temple, corazón y efectividad, guiando a Boston a una victoria 8-3 sobre los Marineros de Seattle, en el inicio de una serie de tres juegos en el Fenway Park.
El juego fue una mezcla de tensión, emoción y explosión ofensiva, con un regreso triunfal de Bello y un jonrón oportuno de Triston Casas, quien rompió su mala racha con un estacazo que puso el marcador fuera de alcance.
El regreso de un guerrero
Desde el primer lanzamiento, el partido parecía tener un guión dramático escrito. Bello recibió un jonrón del dominicano Jorge Polanco en su primer pitcheo, y tras llenar las bases con un out, la amenaza parecía desbordarse. Pero el joven de 25 años se armó de valor: obligó a Rowdy Téllez a batear un rodado que derivó en una doble matanza espectacular, con él mismo estirándose en la inicial para el cierre del inning.
“Estaba tratando de hacer mi trabajo desde el primer pitcheo hasta el último. Fue un momento muy especial para mí el poder regresar”, dijo un emocionado Bello tras el encuentro.
En cinco entradas de labor, permitió cuatro hits, una carrera, dio tres boletos y ponchó a tres, logrando 10 de sus 15 outs por la vía del roletazo, su especialidad.
La emoción no faltó
Uno de los momentos más vibrantes del juego fue el cierre de su actuación. Con 97 lanzamientos en la cuenta y el peligroso Randy Arozarena en el plato, Bello sacó un slider en cuenta llena que dejó parado al cubano-mexicano, sellando la noche con el puño al aire y un grito de liberación. La ovación no se hizo esperar en las gradas del Fenway.
Aunque sintió un calambre en la pantorrilla en el cuarto inning, el puertorriqueño Alex Cora, mánager del equipo, confirmó que no hay preocupación seria. Bello también fue claro: “No es nada. Estaré listo para mi próxima apertura”.
Casas rompe el silencio
La otra cara de la noche fue Triston Casas, quien venía con números fríos al bate (.165 de promedio). Sin embargo, soltó un jonrón de tres carreras al jardín central en la séptima entrada, coronando un racimo de cuatro rayitas que despegó a Boston definitivamente.
“Se sintió bien poder contribuir y ponerme el casco de Wally”, dijo entre risas, refiriéndose al ritual del equipo donde el héroe del jonrón se corona con la cabeza de la mascota.
Boston se enciende
Los Medias Rojas, que habían sufrido para cerrar partidos en semanas anteriores, se vieron sólidos tanto en pitcheo como en ofensiva. El bullpen mantuvo el control y la defensa respondió en los momentos clave.
Con el regreso de Bello y la recuperación de Casas, Boston gana confianza en un momento clave de la temporada, mientras enfrenta a rivales directos con aspiraciones de postemporada.
El Fenway vivió una noche de emoción auténtica. Un regreso esperado, una doble matanza salvadora, un jonrón oportuno. Y sobre todo, el grito de un pitcher que volvió a hacer lo que ama.

