Durante una homilía dirigida a integrantes de la red de salud, el sacerdote Julio Fajardo Aguilar reflexionó sobre el papel de la fe en el trabajo cotidiano y en el acompañamiento a personas en situación de vulnerabilidad. Señaló que, a diferencia de la vivencia infantil de las celebraciones decembrinas, los adultos asumen ahora la responsabilidad de sostener la esperanza de quienes los rodean.
Fajardo Aguilar afirmó que la fe no debe reducirse a trámites o prácticas protocolarias, sino entenderse como una herencia que se transmite mediante el testimonio y el servicio. Indicó que, a través de los apostolados, se envía un mensaje claro a la comunidad: la posibilidad de encontrar consuelo, esperanza y orientación en momentos de dificultad.
El sacerdote relató experiencias personales para subrayar la importancia del ejemplo familiar en la formación espiritual. Expuso que, en situaciones de crisis, muchas personas recurren a prácticas que observaron en sus hogares, lo que refuerza la relevancia del testimonio cotidiano.
En su mensaje, destacó que el servicio a los sectores más necesitados constituye un signo de la presencia de Dios, en referencia al pasaje evangélico que menciona la atención a enfermos, personas con discapacidad y población en pobreza. Añadió que cada acto orientado al bien y a la verdad actualiza el sentido del nacimiento de Jesús.
Fajardo Aguilar también llamó a vivir las celebraciones como un espacio de unidad familiar y apertura espiritual. Describió la ternura como un elemento central para transformar actitudes y derribar resistencias, aludiendo a la figura del niño como símbolo de sensibilidad y renovación.
Durante la homilía, pidió recordar a migrantes, personas sin empleo, enfermos y mujeres en situación de abandono, a quienes comparó con peregrinos que buscan apoyo y acceso a servicios básicos. Señaló que la labor de la red de salud implica acompañar a quienes tocan puertas en busca de atención.
El sacerdote agradeció el trabajo realizado durante el año por los equipos de apostolado y exhortó a continuar con las labores comunitarias en el siguiente ciclo. Invitó a dejar en manos de la misericordia divina aquello que no pudo concretarse y a mantener el compromiso con las tareas de servicio.

