El relator especial sobre pobreza extrema y derechos humanos, Olivier De Schutter, presentó una hoja de ruta que interpela directamente los fundamentos de las políticas de desarrollo vigentes y plantea un viraje estructural: erradicar la pobreza sin depender del crecimiento económico perpetuo. Su planteamiento se sostiene en una afirmación central: el modelo actual “no es realista ni sostenible, y a menudo es contraproducente”.
De Schutter sostuvo que, durante décadas, la narrativa dominante ha impuesto la idea de que el crecimiento económico es la única vía para salir de la pobreza. Sin embargo, advirtió que la economía global construida bajo ese paradigma concentra riqueza en una élite, debilita instituciones democráticas, mantiene a millones en empleos mal pagados y opera sobre el “saqueo de los recursos naturales y la mano de obra barata del Sur Global”, generando daños irreversibles.
El relator señaló que, en nombre de la competitividad, los gobiernos han desregulado mercados, debilitado protecciones laborales y recortado servicios públicos, profundizando la inseguridad y la desigualdad. Frente a ello, la hoja de ruta propone medidas concretas para una economía basada en derechos humanos, elaborada con aportaciones de más de 400 especialistas del sistema de la ONU, academia, gobiernos, sindicatos y sociedad civil.
Entre las propuestas destacan el fortalecimiento de servicios públicos universales, sistemas de cuidados y empleo público garantizado; la creación de mecanismos de seguridad de ingresos como la renta básica universal; y la reducción del tiempo de trabajo con salarios justos. Para financiar estas transformaciones, De Schutter planteó impuestos a la riqueza y a las herencias, así como la cancelación de deudas soberanas insostenibles que impiden invertir en protección social.
El relator subrayó que algunos países de ingresos bajos y medios aún requieren cierto crecimiento para infraestructura y servicios, pero insistió en que debe ser un crecimiento “menos dependiente de las cadenas de suministro mundiales explotadoras”, capaz de evitar la reproducción de desigualdades y daños ambientales.
De Schutter afirmó que cuando inició su mandato la agenda “más allá del crecimiento” era marginal, pero hoy, ante la combinación de crisis climática y desigualdad extrema, se ha convertido en un eje central del debate global. La presentación de la hoja de ruta coincide con el inicio del diseño de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible que sustituirán a los actuales en 2030. El relator advirtió que estos objetivos “se quedarán cortos si no miran más allá del crecimiento”.
Sostuvo que poner fin a la pobreza seguirá siendo inalcanzable si no se replantean los supuestos económicos que han guiado las políticas durante generaciones, y llamó a la comunidad internacional a asumir que la erradicación de la pobreza exige un cambio de paradigma y no ajustes marginales dentro del modelo vigente.

