En el marco de la presentación del Plan Michoacán por parte del gobierno federal, el Arzobispo de Morelia, Carlos Garfías Merlos, expresó su disposición a colaborar en la construcción de paz, pero advirtió que sin una articulación efectiva entre autoridades civiles, religiosas y sociedad civil, los esfuerzos podrían diluirse en declaraciones sin impacto.
Durante una rueda de prensa, Garfías señaló que la Iglesia Católica está desarrollando una propuesta paralela al plan federal, en conjunto con los obispos de la provincia de Morelia y organizaciones como la Red Cultural por Michoacán, Michoacán Humanitario y el Consejo Interreligioso. “Estamos improvisando también un proyecto Plan Michoacán para la construcción de la paz y la justicia”, dijo.
El prelado insistió en que la clave está en la coordinación: “Mientras no lo hagamos entre las autoridades civiles, las autoridades religiosas y la sociedad civil, mientras no hagamos una conjugación, una coordinación y un proyecto conjunto, pienso que podrá quedar en mero discurso”.
Respecto a su participación en la presentación oficial del plan, Garfías aclaró que no recibió invitación directa del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. “No me toca juzgar esos temas. Si el gobernador tiene algún tema personal, que me lo diga, pero personal. No a través de los medios”, expresó.
También confirmó que ha mantenido contacto con funcionarios federales, como Zoé Robledo, director del IMSS, y otros representantes del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. “Me han llamado dos o tres funcionarios federales para pedirme participación”, indicó.
El Arzobispo concluyó que la Iglesia seguirá impulsando acciones concretas desde su experiencia en procesos de paz en Guerrero, Michoacán y otras regiones del país, y reiteró que “se trata de tener iniciativas y de realizar acciones concretas que favorezcan, que realmente podamos involucrar a toda la sociedad en la construcción de la paz”.

