Después de dos semanas sin encontrar el camino, los Mets finalmente respiraron. Con una victoria 3-2 sobre los Mellizos, Nueva York puso fin a una racha de 12 derrotas consecutivas en un juego lleno de errores, tensión y un golpe inesperado: la salida de Francisco Lindor por rigidez en la pantorrilla izquierda.
El duelo tuvo momentos que reflejaron el estado emocional del equipo. En la sexta entrada, con Mark Vientos en primera, Marcus Semien conectó un doble al derecho-central ante el zurdo Kendry Rojas. Vientos ignoró la señal de alto del coach Tim Leiper y fue puesto out con facilidad en el plato. Lejos de lamentarse, el antesalista defendió su decisión, asegurando que actuó por instinto al ver la pelota rebotar en la pared.
A pesar del error, el manager Carlos Mendoza mantuvo la calma y la convicción de que la victoria llegaría. Insistió en que el equipo debía presentarse al estadio esperando que algo bueno ocurriera, incluso en medio de la peor racha del club en años.
La recompensa llegó en la octava entrada. Con el juego empatado a dos y dos outs, Vientos tuvo la oportunidad de redimirse. Ante el derecho Justin Topa, conectó un batazo flojo que cayó frente al jardinero derecho Matt Wallner, permitiendo que Brett Baty anotara la carrera de la ventaja. El dugout explotó: era el golpe que habían esperado durante días.
Luke Weaver se llevó la victoria tras 1.1 entradas en blanco, cerrando el juego con un ponche a Byron Buxton que lo dejó mirando al cielo, consciente del peso que se quitaba el equipo. Clay Holmes, quien lanzó siete entradas de dos carreras, se fue sin decisión, pero celebró el simple hecho de volver a sentir una victoria.
El triunfo, sin embargo, llegó con un costo. En el cuarto inning, Lindor anotó tras un doble de Francisco Álvarez, pero lo hizo con evidente molestia. Se levantó con cautela, regresó al dugout y no volvió para la quinta entrada. Mendoza reconoció que la lesión podría enviarlo a la lista de lesionados, recordando que Juan Soto estuvo fuera casi tres semanas por un problema similar.
“Duele ver a un jugador como Lindor”, dijo el manager. “Sabía que algo no estaba bien desde que dobló tercera”.
Los Mets celebraron el triunfo, pero lo hicieron con la incertidumbre de lo que ocurrirá con su campocorto estrella. Por ahora, rompieron la racha y dieron un paso en la dirección correcta, conscientes de que la temporada apenas comienza y que cada victoria, incluso las sufridas, puede cambiar el rumbo.

