En un mensaje dirigido a la comunidad, el Padre Julio César Fajardo Aguilar, secretario de la Pastoral de la Salud, expuso una reflexión profunda sobre la salud en la tercera edad, abordando no sólo los aspectos físicos del envejecimiento, sino también sus implicaciones sociales, familiares y espirituales. El discurso, pronunciado en el marco de un encuentro nacional de adultos mayores, se centró en la necesidad de reconocer el sufrimiento como parte inherente de la vida, y de asumirlo desde la fe y la comunidad.
Fajardo Aguilar relató su experiencia en dicho encuentro, al que asistieron aproximadamente 40 adultos mayores, destacando la baja participación como un reflejo de los obstáculos que enfrentan las personas mayores para integrarse a espacios comunitarios. “Muchos esperan este viernes”, dijo, en referencia a las actividades pastorales que incluyen oración, activación física y convivencia, como parte de un modelo que busca atender integralmente a los adultos mayores.
Uno de los puntos centrales del mensaje fue la denuncia del abandono familiar. El sacerdote señaló que detrás de las solicitudes de eutanasia no suele estar el deseo de morir, sino el reclamo por atención, compañía y reconocimiento. “Los que la quieren son los familiares”, afirmó, subrayando que la mayoría de los adultos mayores desean vivir, pero con dignidad y acompañamiento.
El Padre Fajardo también hizo referencia al documento “Salvifici Doloris” del Papa Juan Pablo II, en el que se aborda el valor redentor del sufrimiento. En este contexto, compartió casos personales de atención pastoral a enfermos con sida y cáncer, destacando cómo la fe puede transformar la experiencia del dolor en una oportunidad de salvación y conciencia espiritual.
En su análisis, el sacerdote advirtió sobre el cambio demográfico que enfrenta México y el mundo, señalando que en tres décadas la población estará compuesta mayoritariamente por adultos mayores. “Mi generación no va a alcanzar pensión”, dijo, haciendo un llamado a la previsión económica y a la solidaridad intergeneracional.
El mensaje concluyó con una exhortación a vivir la enfermedad y la soledad desde la fe, reconociendo que el sufrimiento no es ajeno a la vida cristiana. “Jesús nos ayuda a entender que la fe, la comunidad, la iglesia, la Eucaristía y los sacramentos nos ayudan a abrazar esta vida con toda su entereza”, expresó.
La intervención del Padre Julio César Fajardo Aguilar plantea una agenda pastoral y social que interpela tanto a las instituciones como a las familias, en torno al cuidado, la inclusión y el reconocimiento de los adultos mayores como sujetos activos de la comunidad. En un contexto marcado por el envejecimiento poblacional y la fragmentación familiar, su mensaje se convierte en un llamado urgente a reconstruir los vínculos humanos desde la fe, la ética y la responsabilidad social.

