La Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó sobre una nueva contribución de 1800 millones de dólares por parte de Estados Unidos para fortalecer las operaciones humanitarias en distintos puntos del mundo, en un contexto marcado por el aumento de las emergencias y la disminución del financiamiento internacional.
El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó el aporte como un respaldo que permitirá sostener la asistencia a millones de personas afectadas por conflictos armados, inseguridad alimentaria y desplazamientos forzados. A través de su portavoz, señaló que los recursos permitirán a los equipos en campo “llegar a millones de personas en las crisis más urgentes con apoyo vital”.
Durante una conferencia en la sede de la ONU en Nueva York, el coordinador de ayuda de emergencia, Tom Fletcher, advirtió sobre la presión operativa que enfrentan las agencias humanitarias. “Estamos sobrecargados, con recursos insuficientes y literalmente bajo ataque”, afirmó, al describir el entorno en el que se desarrollan las misiones de asistencia.
El nuevo financiamiento se suma a una asignación previa de 2000 millones de dólares anunciada en diciembre. De ese monto, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha destinado 1680 millones a 18 crisis, con cobertura proyectada para más de 22 millones de personas. Según datos del organismo, más del 90% de los recursos se canalizan a poblaciones en condiciones críticas.
En el balance operativo de 2026, Fletcher indicó que 14.4 millones de personas recibieron apoyo en los primeros cuatro meses del año, mediante programas de alimentación, acceso a agua potable, atención a la malnutrición y asistencia a víctimas de violencia, en particular mujeres y niñas.
Desde la representación estadounidense ante la ONU, el embajador Mike Waltz rechazó señalamientos sobre un posible repliegue de su país en materia de ayuda internacional. “Existe una narrativa de que Estados Unidos se ha alejado. Eso es absolutamente falso”, sostuvo, al tiempo que subrayó que las reformas impulsadas buscan que los recursos lleguen de manera más directa a la población beneficiaria.
En la misma línea, el subsecretario Jeremy Lewin afirmó que los ajustes en la política de ayuda exterior están orientados a reducir procesos administrativos y fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas. “OCHA definitivamente se ha adaptado”, declaró, al asegurar que el sistema ha mejorado sus tiempos de respuesta.
En contraste con el flujo de recursos hacia operaciones humanitarias, Fletcher planteó una crítica al gasto global en conflictos armados. “Desearía que hubiera más dinero destinado a la acción humanitaria y menos dinero destinado a la guerra”, expresó. Añadió que el incremento en el uso de tecnologías militares, como drones, está incidiendo en el aumento de necesidades en zonas de crisis.
El anuncio se produce en un escenario internacional donde las agencias humanitarias reportan un crecimiento sostenido de las demandas de asistencia, mientras enfrentan restricciones presupuestarias y condiciones de seguridad cada vez más complejas para operar en terreno.

