China amortigua crisis energética global mientras el petróleo rebasa los 100 dólares por conflicto en Oriente Medio

by Enlace Noticias

El aumento del precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, impulsado por la guerra en Oriente Medio, ha reconfigurado el escenario energético global. En ese contexto, China enfrenta el impacto desde una posición distinta, derivada de una estrategia sostenida de inversión en energías renovables y electrificación del transporte.

Durante una intervención en la Universidad Tsinghua, en Pekín, el secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell, atribuyó esta condición a decisiones estructurales adoptadas con anticipación. “La sabia visión a largo plazo y la inversión han ayudado a que las energías renovables chinas protejan a las personas de algunos de los peores efectos de la crisis”, afirmó.

El funcionario subrayó que el desarrollo del mercado de vehículos eléctricos representa un factor clave en la reducción de la dependencia energética. “Los vehículos eléctricos deberían ahorrar a China más de 28.000 millones de dólares en importaciones de petróleo solo este año”, señaló, al situar el dato en un entorno de volatilidad en los mercados internacionales.

Las cifras respaldan el cambio de modelo. La inversión en energías limpias en China superó los 625.000 millones de dólares en 2024, duplicando los niveles registrados una década atrás. A la par, el país alcanzó con seis años de anticipación sus metas de capacidad eólica y solar previstas para 2030.

En el sector automotriz, la transición también se aceleró. El objetivo oficial de que el 20% de las ventas de vehículos nuevos fueran eléctricos en 2025 fue superado ampliamente, al registrar una participación cercana al 50%. Este avance se complementa con el desarrollo tecnológico, como el caso de nuevas baterías capaces de ofrecer autonomías extendidas y tiempos de recarga reducidos. “Eso puede cambiar el transporte para siempre”, indicó Stiell.

El representante de la ONU planteó que el modelo chino trasciende la política ambiental. “Eso no es solo una estrategia climática. Es una estrategia industrial, un programa de empleo y un plan de desarrollo. Y ha cambiado el mundo”, sostuvo.

El impacto de esta política se extiende fuera de sus fronteras. En países como Pakistán, la adopción de tecnología china ha impulsado la expansión de la energía solar a partir de la demanda interna, mientras que en Etiopía se han anunciado nuevas inversiones en proyectos eólicos y solares con participación de empresas del país asiático.

En el plano multilateral, Stiell recordó el papel de China en el Acuerdo de París y afirmó que la transición energética global se encuentra en un punto “ahora irreversible”, según lo reconocido en la COP30. No obstante, advirtió sobre la necesidad de mantener el ritmo de transformación ante los próximos compromisos internacionales.

“Cuanto más avance China, más rápido se acelerará la transición hacia las energías limpias, y mayor será el beneficio para su pueblo y su economía”, expresó. Añadió que el liderazgo del país tiene efectos de arrastre en otros mercados: “Donde China lidera, otros siguen”.

El escenario descrito por la ONU coloca la política energética como un factor de estabilidad frente a crisis geopolíticas. Mientras los precios del petróleo responden a tensiones internacionales, el caso chino muestra una ruta basada en diversificación energética y reducción de dependencia de combustibles fósiles.

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