En su primera exhortación apostólica titulada Dilexi te, el Papa León XIV plantea una reflexión crítica sobre el papel de la comunicación en la sociedad contemporánea y lanza un llamado directo a quienes ejercen este oficio: comunicar con responsabilidad, justicia y humanidad. El documento, difundido por la Santa Sede, propone una visión del comunicador como agente de transformación social, capaz de denunciar la injusticia, dar voz a los excluidos y promover la fraternidad.
En el número 97 del texto, el Pontífice subraya que la comunicación no puede reducirse a la transmisión de datos o a la amplificación del espectáculo, sino que debe orientarse a despertar conciencia y generar vínculos. “La verdad no se mide por la velocidad, sino por el amor con que se comunica”, señala, en referencia a los desafíos que plantea la cultura digital y la lógica del consumo informativo.
El documento también exhorta a poner las ciencias y la técnica al servicio del bien común, y a recuperar un estilo narrativo que priorice la esperanza sobre la espectacularización de la realidad. En los números 10 y 11, el Papa advierte sobre los riesgos de una comunicación centrada en el éxito y la inmediatez, y propone en su lugar un relato público que devuelva centralidad a la dignidad humana.
Dilexi te plantea que el comunicador cristiano está llamado a vivir su labor como una misión, no como una función técnica. En el número 3, León XIV afirma que “el comunicador cristiano no amplifica el ruido del mundo: enciende la voz del amor que dice a cada persona: Yo te he amado”. Esta afirmación condensa el enfoque pastoral del texto, que busca reorientar el ejercicio comunicativo hacia la construcción de comunión y la visibilización de la ternura de Dios.
La exhortación se inscribe en una línea de pensamiento que reconoce el poder estructurante de la comunicación en la vida social y eclesial. Al proponer una ética comunicativa centrada en la verdad, la justicia y la inclusión, el Papa León XIV introduce un marco de referencia que interpela tanto a los medios de comunicación como a los actores institucionales y comunitarios.
Con Dilexi te, el Pontífice no solo ofrece una guía espiritual, sino también una crítica estructurada a los modelos de comunicación dominantes, y plantea una alternativa basada en la responsabilidad ética, la sensibilidad social y la centralidad de la persona. El documento abre así un nuevo capítulo en la reflexión eclesial sobre el papel de la comunicación en el mundo contemporáneo.

