El arzobispo de Morelia, José Armando Álvarez Cano, expresó preocupación por los conflictos armados en Medio Oriente y por los episodios de violencia registrados en México, durante la celebración del II Domingo de Cuaresma. Llamó a orar por la paz mundial y por quienes toman decisiones que influyen en el destino de los pueblos, a fin de que actúen con responsabilidad y apertura al bien común. Desde esta reflexión inicial, el prelado enlazó la realidad actual con el sentido cuaresmal de conversión, escucha y desprendimiento.
En su homilía, Álvarez Cano retomó el pasaje evangélico de la transfiguración, subrayando que Jesús conduce a Pedro, Santiago y Juan a un monte alto para orar, un espacio que en la tradición bíblica representa el encuentro con Dios. Recordó que, al igual que Moisés en el Antiguo Testamento, los discípulos son llevados a un ámbito de silencio y elevación espiritual. Sin embargo, destacó que la reacción de Pedro —su deseo de permanecer en un lugar de aparente bienestar— contrasta con el llamado cuaresmal a abandonar la comodidad.
El arzobispo señaló que la primera lectura, centrada en la orden de Dios a Abraham para dejar su tierra y su seguridad, refuerza la idea de que la Cuaresma es un tiempo para desprenderse de aquello que impide avanzar. Mencionó que esta resistencia al cambio se manifiesta en actitudes cotidianas como el egoísmo, el resentimiento o la falta de disposición para modificar comportamientos que afectan la convivencia.
El punto central del Evangelio, afirmó, es la voz del Padre que declara: “Este es mi Hijo amado, escúchenlo”. A partir de esta frase, insistió en que la Cuaresma exige afinar la capacidad de escucha, tanto de la palabra de Dios como de las personas cercanas. Retomó el mensaje del Papa para este tiempo litúrgico, en el que se invita a dedicar más atención al diálogo familiar y a la reconciliación, ámbitos donde —dijo— suele faltar tiempo y disposición.
Álvarez Cano llamó también a recuperar espacios de silencio interior, alejándose de distracciones como el uso excesivo del celular o la televisión, para permitir que la oración tenga un lugar real en la vida cotidiana. Recordó que el Evangelio propone entrar en lo secreto del corazón para escuchar la voz de Dios y permitir que transforme la vida personal.
Al concluir, reiteró su llamado a orar por la paz ante los conflictos internacionales y la violencia en el país, y pidió que quienes ejercen autoridad actúen con responsabilidad y apertura al bien común. Subrayó que la Cuaresma ofrece un marco para revisar actitudes, abandonar la comodidad y asumir un camino de confianza, siguiendo el ejemplo de Abraham.

