Mons. José Armando Álvarez Cano, arzobispo coadjutor de Morelia, señaló que el denominado Plan Michoacán requiere más tiempo y participación social antes de considerarse un proyecto consolidado. Indicó que la iniciativa puede ser el inicio de un proceso posterior, pero que aún falta camino por recorrer para atender de manera efectiva los problemas de injusticia y violencia en la entidad.
El prelado subrayó que sin una base real y sin indicadores claros no es posible hablar de un plan definitivo. Reconoció la oportunidad que la Iglesia ha tenido de expresar sus puntos de vista en el proceso, aunque insistió en que la solución no puede alcanzarse de manera inmediata.
Respecto a la relación con el gobierno, Álvarez Cano afirmó que la Iglesia mantiene un voto de confianza en la aplicación del plan, destacando que su papel es sostener la esperanza frente a la frustración social y promover el compromiso colectivo para lograr cambios.
En otro tema, al referirse al encuentro de comunicadores católicos, el arzobispo resaltó la importancia de la capacitación constante y del uso de nuevas herramientas tecnológicas para fortalecer la labor informativa. Señaló que el mensaje central es responder siempre a la verdad y a los hechos objetivos, en línea con lo que ha insistido el Papa. Consideró que la reunión de comunicadores representa un paso relevante para unificar criterios, aprender en conjunto y compartir experiencias.

