En el marco de la CXX Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el presidente de la CEM, Monseñor Ramón Castro Castro, presentó un mensaje en el que los obispos del país expresaron preocupación por la violencia, la fragilidad institucional y el deterioro del tejido social, al tiempo que reiteraron su compromiso pastoral con la reconciliación y la paz. El pronunciamiento se dio mientras el Papa León XIV iniciaba su viaje apostólico a África, donde llamó a “multiplicar los oasis de paz” y a enfrentar a quienes “lucran con la desgracia ajena”.
Castro Castro señaló que la asamblea se desarrolló en un contexto marcado por conflictos internacionales, tensiones sociales y un “paulatino derrumbe del orden mundial”, elementos que, afirmó, también se reflejan en la realidad mexicana. Subrayó que la Iglesia no puede normalizar el sufrimiento ni volverse indiferente ante la violencia. “Callar ante la inseguridad es traicionar el Evangelio. Un país que normaliza la muerte pierde vida”, declaró.
El presidente de la CEM afirmó que detrás de cada crisis hay personas heridas que buscan sentido y acompañamiento. Recordó los hechos violentos registrados en febrero y reiteró que la inseguridad continúa siendo una preocupación central para la Iglesia. En este sentido, hizo un llamado a la sociedad civil organizada para trabajar por la paz y la reconciliación, con la mirada puesta en las generaciones futuras.
En su mensaje, Castro Castro evocó el centenario de la memoria cristera, describiéndola como un testimonio de fe y libertad religiosa. Aclaró que no se trata de una memoria de confrontación, sino de un recordatorio que invita a aprender del pasado para fortalecer la fidelidad y reconstruir el tejido social.
Los obispos también reflexionaron sobre la vocación y el valor de cada persona, destacando que la mayor riqueza del país no es material, sino la capacidad de amar. Señalaron que la vocación no se limita al ministerio sacerdotal, sino que es una llamada personal a participar en la sociedad desde los propios carismas. Enfatizaron que la juventud busca sentido desde la fe y requiere acompañamiento cercano.
El mensaje concluyó con una invocación a Santa María de Guadalupe, “Reina de la Paz”, para que México aprenda a mirarse como una nación de hermanos y pueda construir un futuro reconciliado basado en la justicia y la misericordia. Los obispos reiteraron su cercanía pastoral y su compromiso de elevar la voz ante la violencia, la incertidumbre y la fragilidad institucional que enfrenta el país.

