Obispos Mexicanos Enfocan la Segunda Jornada de la Asamblea Plenaria en la Renovación Vocacional y el Acompañamiento Comunitario

by Enlace Noticias

El segundo día de la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Mexicano inició con la celebración de la Eucaristía con Laudes, presidida por el arzobispo de Xalapa, Jorge Carlos Patrón Wong, quien centró su homilía en la necesidad de renovar la vocación desde la experiencia del Cristo resucitado. En su mensaje, advirtió que la vocación no es un estado fijo, sino un proceso que puede desgastarse si no se alimenta de manera constante.

Patrón Wong señaló que la Pascua impulsa una transformación interior y recordó que toda vocación nace del encuentro personal con Jesucristo. Subrayó que la cultura vocacional no puede reducirse a estrategias o programas, sino que debe surgir de una experiencia profunda capaz de tocar la interioridad de la persona. Insistió en que la formación vocacional debe ser integral y ayudar a descubrir el sentido de la vida como respuesta al llamado de Dios.

El arzobispo destacó que muchas vocaciones surgen desde la infancia o la juventud, en un diálogo temprano con Dios que transforma la vida, por lo que consideró fundamental acompañar estos procesos en todas las etapas. Añadió que la vocación tiene una dimensión comunitaria y que la Iglesia debe ser un espacio donde cada persona descubra su llamado y lo viva en comunión, retomando el modelo de la primera comunidad cristiana que vivía “con un solo corazón y una sola alma”.

De acuerdo con el programa de la Asamblea, la jornada está dedicada al tema “La cultura vocacional del Pueblo de Dios en nuestros procesos evangelizadores”, con el objetivo de fortalecer una visión que incluya la vocación de todos los bautizados y reconozca la diversidad de estados de vida: laicos, ministros ordenados y vida consagrada.

Los trabajos del día buscan impulsar una renovación pastoral que coloque la vocación en el centro de la vida eclesial como vía para revitalizar la misión evangelizadora en México. La reflexión apunta a consolidar una Iglesia que no solo organice actividades, sino que forme discípulos misioneros conscientes de su llamado y comprometidos con el Evangelio.

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